Por temor al default, el mercado aceleró la corrida y venció al Central: el dólar saltó a $58,66
El BCRA quemó US$362 millones pero la divisa se disparó 2,5%
La corrida se aceleró ayer y venció todo el poder de fuego oficial. El dólar minorista se disparó 2,5% y cerró a $58,66 pese a que el Banco Central desplegó una intervención récord: quemó US$362 millones de las reservas entre ventas propias y a cuenta del Tesoro. Ante crecientes temores de default, alimentados por la falta de certezas sobre el próximo desembolso del FMI, se impuso la huida de fondos de los activos argentinos, que también tumbó el precio de los bonos y las acciones. Preocupa el recrudecimiento de la crisis y los operadores ven riesgos de espiralización.
Crece la preocupación sobre la llegada del próximo desembolso y el Fondo no da señales
La demanda por cobertura creció con fuerza y si bien se operaron US$709 millones, un volumen apenas por encima de lo habitual, fue 88% superior al nivel del lunes. Es que, sin oferta genuina, el grueso de las divisas pactadas fueron abastecidas por el BCRA, que vendió US$302 millones propios mediante siete subastas y licitó los US$60 millones diarios por orden de Hacienda. Según operadores consultados por este diario, también habrían aportado con ventas algunos bancos públicos. Además, con la tasa estable en 74,99%, el Central aspiró $42.500 millones vía Leliq. Aún así, el tipo de cambio mayorista saltó 1,8%, a $56,30.
Tras algunos días de relativa calma, esta vez el detonante fueron los cruces posteriores a la reunión del lunes entre el FMI y Alberto Fernández, que se sumaron al descrédito del programa oficial. Por un lado, el candidato acusó al organismo de ser corresponsable de la crisis y, por otro, el Fondo salió a desmentir las versiones que marcaban que sus funcionarios habían manifestado preocupación por un "vacío de poder" y habían sugerido un adelantamiento de las elecciones.
Todo eso, en el marco de un programa que los inversores ven insostenible ante una sangría de reservas que ya se alcanzó US$10.418 millones en lo que va de agosto, entre retiros de depósitos bancarios en dólares (US$2.974 millones en sólo ocho días), pagos de deuda e intervenciones cambiarias. El mercado desconfía de la eficacia del plan diseñado por el Fondo y, para peor, la entidad no adelanta la confirmación del próximo desembolso por US$5.400 millones, que debería llegar a fines de septiembre, y utiliza tácitamente esa variable como elemento de presión al negociar con el Ejecutivo y el Frente de Todos.
Fernández, si bien plantea su voluntad de pagar toda la deuda, se despega del FMI y apela a sus cabos sueltos, como la violación a su propio estatuto al financiar la actual fuga de divisas, para ganar margen a la hora de renegociar los plazos del acuerdo.
"Los inversores están preocupados por la relación (con el Fondo) a futuro, así como los cruciales desembolsos, más cuando las reservas vienen en descenso. Además, el rollover de Letes y Lecap sería más limitado en este delicado contexto, ya que prevalece la cautela y habría mayores tensiones sobre el programa financiero", advirtió el asesor Gustavo Ber. Es decir, que el default se adelante incluso a este año. Así lo reflejan los precios de los bonos.
Con este panorama y un traslado a precios de la devaluación ya iniciado, la gran preocupación es que la corrida se espiralice. Con la eficacia de las armas oficiales en serias dudas, la batalla se librará cada rueda.
Sin confi anza en el plan oficial, los cruces entre el FMI y Fernández sumaron leña al fuego
El analista financiero Christian Buteler lo definió así: "Esto va a ser el día a día. El humor del mercado va a estar muy atado a lo que pase con las variables (depósitos, reservas, licitaciones de letras) y también va a estar ligado a las declaraciones del FMI, de Fernández y del Gobierno. De acá a diciembre va a ser así".

