Las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) terminarán una nueva ronda hoy, en Bruselas, con un resultado negativo. Los principales ejes de disputa no pueden ser destrabados a nivel técnico, y sólo existe la posibilidad de una declaración política de consensos básicos la próxima semana, a cargo de los cancilleres, la cual tampoco está confirmada.

Fuentes al tanto de las negociaciones señalaron ayer a BAE Negocios que las autoridades principales de ambos bloques no están en condiciones de avanzar en un texto más concreto, debido a que "las concesiones en la agricultura por el lado europeo siguen siendo modestas" y desde el Mercosur, la liberalización del sector automotriz sigue siendo un gran escollo.

Otros puntos que no pudieron resolverse esta semana son los capítulos de la regla de origen y las indicaciones geográficas, en el primer caso por el temor del bloque sudamericano a importar productos "made in UE" que en verdad son elaborados en otros mercados como el asiático. Fuentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) expresaron que las últimas informaciones que recibieron por parte del Gobierno fueron desalentadoras, lo cual para la entidad es motivo de alivio por la preocupación que reina en torno a las concesiones.

A pesar del optimismo entre ciertos negociadores, el comisario de Agricultura, Phil Hogan, declaró esta semana, en Bélgica, que "no creo que haya un acuerdo a corto plazo" con el Mercosur, buscando tranquilizar a los agricultores europeos. En realidad, la UE da persistentes señales contradictorias sobre el estado de la negociación con Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Recientemente, la reacción del gobierno alemán, en el Encuentro Económico Brasil-Alemania, en la ciudad germana de Colonia, fue decepcionante para el Mercosur, aún más viniendo desde un país favorable al acuerdo. Funcionarios alemanes hablaron de falta de tiempo para sellar un acuerdo y de otros temas que se convierten en prioridad.

El debate en torno al aumento de las importaciones de vehículos y autopartes de la UE en el Mercosur; el sector lácteo, y una de las "líneas rojas" planteadas por el bloque sudamericano, como lo es el capítulo de las patentes científicas, también siguen abiertas. A pesar de las versiones que surgieron desde el Ejecutivo, desde la industria automotriz del Mercosur señalaron que no existe una decisión de rebajar 50 por ciento todos los aranceles.

"Sería sólo para un cupo chico de autos y autopartes y durante lo que dure el periodo de carencia (de 5 a 7 años). Es la moneda de cambio para que la UE acepte que durante 5/7 años no se desgrave el arancel externo común", explicaron las fuentes. En esta dirección, apuntaron que "para que haya durante 5 a 7 años desgravación y un arancel del 35%, se ofreció un cupo de 340 millones de dólares, que es muy poco y distribuido entre los 4 países del Mercosur. Sobre este cupo, se aplicaría el arancel preferencial del 17,5% (es decir, la rebaja del 50 por ciento)".