La sequía que se vio a principios de diciembre pasado y que terminó afectando en febrero la campaña 2017/2018 y con eso profundizó la recesión económica parece que continuara de cara al próximo ciclo. La demora en la llegada de las lluvias hace que peligre el inicio de la siembra de maíz y soja. De no mejorar el clima, volverá a complicarse el ingreso de dólares del campo para 2019.

Un relevamiento de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), señaló que a semanas de arrancar la siembra maicera, las lluvias esquivan el centro y sur de la provincia de Santa Fe, en donde faltan alrededor de 20 a 30 milímetros (mm) de agua. Mientras que el este de Córdoba, necesita de 80 a 100 mm. En este última, advirtió que "algunos sectores ya muestran condiciones de sequía".

Para el director científico del GEA, José Luis Aiello "habrá que esperar el comienzo de septiembre para una mayor oferta de agua, ya que se mantiene firme la proyección de un Niño de baja intensidad".

El tema pasa porque según el experto, en los últimos siete días no se han producido cambios significativos en las reservas de humedad en el suelo respecto del período anterior. Por ahora, los mayores acumulados se registraron en el sector sudeste de Córdoba, noreste de Buenos Aires y sur de Santa Fe.

Córdoba es la mayor provincia que produce maíz. Dado que representa un tercio del total nacional. En la campaña pasada se cosecharon 14.3 millones de toneladas sobre los 43.6 millones de toneladas levantados.

En esa línea la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, estimó que el área destinada a maíz con destino grano comercial alcanzaría las 5.800.000 hectáreas para la campaña 2018/2019. Dicha cifra se ubicaría un 7,4 % por encima del ciclo previo y un 33 % superior al promedio de las últimas cinco campañas agrícolas. En números absolutos, el incremento interanual representa unas 400.000 hectáreas, de las cuales un 44 % se concentra en la provincia de Córdoba y en el norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe.

Hay que recodar que el Ministerio de Agroindustria reconoció que por la merma de la cosecha el PBI terminará creciendo un punto menos de lo previsto por el Gobierno en el presupuesto, con lo cual el alza en 2018 será de 2,5% y no de 3,5%. Según Hacienda la sequía tendrá un impacto directo de u$s3.000 millones y de manera indirecta un costo total de u$s5.000 millones.

De esta manera, los dos principales cultivos de la campaña gruesa terminan cerrando en casi 80 millones de toneladas, frente a las 104,5 millones obtenidas en la campaña 2016/2017.

Por lo pronto la amenaza del Niño no sólo impactará en el maíz sino también en el trigo. Así lo afirmó la GEA dado que en poco más, este cereal comenzará a encañar (futura espiga) y demandará más agua.

Y ni hablar de la soja, que también iniciará la siembra casi a la par del maíz. Todo hace pensar que el productor se inclinará por más hectáreas de la oleaginosa dado que el cereal tiene un alto costo. Si no llegan las lluvias, el Gobierno volverá a tener un escenario complicado y más aún cuando hay posibilidades de que se discontinue la baja gradual de las retenciones si las cuentas no cierran ante el FMI.