Después de haber superado la meta de inflación de 2017 tres meses antes de que finalice el año, y con la idea de recuperar la confianza de los agentes económicos de cara a las metas de 2018, el Banco Central saldrá en los próximos días a explicar cuáles fueron los motivos por los que no pudo cumplir con su objetivo de encausar la inflación en la banda del 12% al 17% anual. El "recap", como se llama en el mercado a este balance o resumen, podría ser anunciado el 29 de diciembre, cuando Federico Sturzenegger presente los objetivos y planes de la entidad para el año 2018, o en alguno de los dos comunicados de política monetaria que emitirá este mes, ya sea mañana o el martes 26 de diciembre.

La idea del anuncio no es tratar de poner excusas de porqué no se cumplió con el objetivo sino explicar de dónde salieron los desvíos de inflación, o los factores que los sorprendieron, que no tuvieron en cuenta en el momento en que diseñaron las metas. Según pudo saber este diario, el salto que las naftas dieron en octubre será uno de los principales motivos que esgrimirán en el "recap" que elaboren, aunque el foco estará puesto más que nada en la suba que experimentó el barril de crudo Brent, que fue justamente lo que impulsó el valor de los combustibles cuando el Gobierno liberó los precios. Desde mitad de año, el petróleo que opera en Londres y que se usa de referencia tanto para la importación como para definir el precio en los surtidores locales trepó más de 41%.

Sturzenegger busca recuperar la credibilidad del mercado

"Si el Central hace eso puede mejorar la credibilidad. La meta de inflación funciona con la tasa y con la comunicación; explicando porqué te desviás de la meta, o porqué hay factores que te pueden hacer más lento el proceso de desinflación", explicó Federico Furiase, economista y director del Estudio Eco/Go ante la consulta de este diario. "Lo más importante en un régimen de metas de inflación es que el Banco Central tenga credibilidad porque a mayor credibilidad todo el proceso de formación de precios -ya sea paritarias o las empresas cuando deciden los precios- va a actuar más en función de la meta futura que de la inercia pasada y hace todo más eficiente. Necesitas comunicar cuando no llegas a la meta", agregó.

El propio Banco Central, cuando en diciembre de 2016 explicó sus objetivos para este año destacó el rol que tiene la comunicación en las metas de inflación y lo definió como uno de los cuatro pilares de ese régimen. "La comunicación clara y transparente y la credibilidad de las metas de inflación del Banco Central son las herramientas que rompen la llamada inercia inflacionaria", señaló el organismo en ese informe.

En línea con esta idea, el 22 de enero próximo, cuando salga el Informe de Política Monetaria (IPOM), Sturzenegger hará un balance con mayor detalle y con los números de 2017 ya cerrados para explicar porqué no se cumplió la meta y ratificará el objetivo para 2018, de que la inflación se ubique entre el 8 y el 12%. Una clave será que los funcionarios ya no hablarán más de que la meta es llegar al 12% sino que pondrán el foco en el 10% -algunos ya lo vienen haciendo hace unos meses- y dirán que tienen un margen de +/- 2 puntos, de modo que las expectativas se sitúen en el 10% anual y no en el 12% de la banda superior.