El Gobierno volvió a ajustar fuerte el gasto durante abril
Desde la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) observaron fuertes ajustes en las transferencias a provincias y universidades, más recortes en prestaciones sociales y obra pública.
El Gobierno volvió a acelerar el uso de la motosierra durante abril y achicó el gasto primario un 6,1% real interanual. Debió aplicar un mayor ajuste para compensar el impacto de la baja de la recaudación tributaria, que se durante el mes volvió a ocurrir como efecto de la reducción de impuestos a los sectores de más ingresos, lo que se vio a través del derrumbe de la retenciones y bienes personales, más el efecto de la recesión al nivel de las ciudades, que mantuvo en baja los ingresos por IVA. El ajuste se vio fuerte en los envíos a universidades, en la previa a una nueva marcha, y también a las provincias. Siguieron los recortes en obra pública y prestaciones sociales.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) publicó el resultado fiscal en base devengado, es decir a partir de los asientos contables de ingresos y salidas del sector público. Ese número puede diferir del base caja que publicará la Secretaría de Hacienda el próximo lunes 18 de mayo, justamente porque ese último toma en cuenta no los compromisos asumidos, sino los pagos efectivamente realizados. Durante marzo, por caso, se vieron diferencias relevantes porque el Gobierno aplicó una suba del 28,3% real mensual desestacionalizada de la deuda flotante, según estimaciones del jefe de Research del Romano Group, Salvador Vitelli.
Así como en enero la táctica oficial para mantener el superávit primario pese a la caída de la recaudación fue mediante un refuerzo de una vez a los ingresos vía la privatización de las represas del Comahue, y como en febrero fue mediante un ajuste del gasto, y en marzo a través de patear los pagos llevando la deuda flotante hasta superar los $4 billones, en abril la táctica volvió a ser la aplicación de un fuerte recorte a los gastos, en momentos en los que la imagen oficial viene marcando una fuerte caída en las encuestas, con el consumo masivo dando señales negativas.
Para el Gobierno sostener el superávit, incluso con impacto en su imagen y el bienestar, es clave. En el primer trimestre logró redondear un positivo equivalente al 0,5% del PBI y debe cerrar el año en el 1,4%, según lo que adelantó el staff del FMI acerca de la segunda revisión del acuerdo, cuya aprobación por el Directorio del Fondo aún es una expectativa que marcará la posibilidad de un nuevo desembolso de USD1.000 M. El ajuste logra mantener apretado el freno de mano de la economía, evitando una reactivación que presione demasiado sobre el tipo de cambio vía importaciones y una aceleración sobre la dinámica de precios (el partido clave para el Gobierno).
En abril las principales caídas del gasto se vieron en las prestaciones sociales, con una contracción del 5,1% real, aunque las jubilaciones siguen resistiendo gracias al ajuste por inflación. Así, programas como las Políticas Alimentarias, anotaron una baja del 24,2% real anual, el Volver al Trabajo una reducción del 27% real y las pensiones no contributivas una contracción del 67,3% real.
Las transferencias a las provincias cayeron un 40,5% real interanual en abril. La idea de que esos recortes puedan tener impacto solo a nivel casta política, sin causar dolor a nivel social, quedó refutada, por mostrar un caso, con el resultado fiscal base caja de marzo, publicado por Hacienda: la baja real anual en los envíos a las provincias fue nada menos que del 55,9%. Impactó principalmente en programas de educación y salud, que sufrieron caídas del 50% y del 97,9% real, respectivamente.
Este martes habrá una nueva marcha en defensa de la educación universitaria. Los números de OPC mostraron una baja del 13,4% real anual en las transferencias a las casas de estudios. En lo que va del año esa contracción fue del 7,9%, lo que muestra una aceleración en el recorte el último mes. También en la obra pública se vio una caída del gasto del 4,4% real interanual.
- Com.Ven.Var. %

