Tras una suba del precio del dólar de 120%, la salida de turistas al exterior cayó 15,1% en marzo y el saldo turístico total continuó registrando un rojo, que esta vez fue de 119.758 pasajeros. Es decir, aun después de la megadevaluación del 2018, el turismo no logra que las entradas de turistas empaten a salidas. Por la mejora en la competitividad, también generada por la caída del tipo de cambio, la entrada de viajeros no residentes trepó 23,8%.

La dinámica es conocida: un efecto colateral de las grandes devaluaciones, que se contrapone a la caída del salario que en el último año fue de 11% y a la contracción de la actividad que fue de 2,5% durante el 2018, es la mejora en los números del balance comercial y también del turístico. Sin embargo, la brutal caída del precio del peso no alcanzó para revertir la cuenta.

El economista Christian Buteler dio su lectura al respecto: "Que el incremento del turismo receptivo se dé por haber destrozado la moneda no es logro". En ese mismo sentido, destacó que el crecimiento de las entradas de viajeros "no ocurren por una mejora en la oferta hotelera de la Patagonia o en la infraestructura de los caminos en el NOA sino porque somos más baratos después de la devaluación".

Los números fueron publicados por el Indec a través del informe de la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) de marzo, que completó además los datos del primer trimestre del 2019. En marzo pasado ingresaron al país 267.600 personas por turismo, lo que representó un alza del 23,8%. En cambio, las salidas al exterior totalizaron 387.400 residentes, cifra que significó una baja interanual de 15,1%.

A la vez, durante el primer trimestre ingresaron al país 839.700 turistas, cifra que representó un aumento interanual del 23,1%, mientras las salidas al exterior de residentes en Argentina totalizaron 1.172.400, con una caída del 17%.

Si bien difícilmente se pueda concluir que la devaluación del 2018 fue una estrategia para mejorar las cuentas externas, sí se puede afirmar que es un efecto colateral positivo. Pero hasta acá se trató de un efecto moderado, al menos al lado de las consecuencias negativas que llegaron al PBI a un desplome que aun no dio garantías de haber tocado piso.

El balance de bienes base caja que publica todos los meses el BCRA mostró un superávit de u$s1.124 millones en marzo. Y ahí cabe destacar que el base caja podría subestimar el nivel de importaciones, que en ocasiones se financia. Para ver el dato final habrá que esperar al Balance de Pagos, que informa el devengado y por lo tanto incluye las compras a crédito. Pero el balance de los servicios registró un rojo de u$s416 millones durante el tercer mes del año y un negativo total de u$s1.607 millones en el primer trimestre.