El Gobierno enviará este año al Congreso dos proyectos clave en materia de equidad: la creación de un Sistema Integral de Cuidados que busca generar empleos y repartir tareas; y la extensión de las licencias por paternidad. El objetivo central de las iniciativas es terminar con estereotipos y combatir las desigualdades de género que pesan sobre las mujeres en la crianza y el cuidado de las familias, pero también tendrán consecuencias a largo plazo que ayudarán a la Argentina a salir del momento de crisis que atraviesa: reactivar la economía, en un "círculo virtuoso" tanto para el Estado como para todos los sectores de la sociedad.

Así coinciden en definirlo las economistas feministas Lucía Cirmi, directora nacional de Políticas de Cuidado, y Corina Rodríguez Enríquez, quien participó de la redacción del anteproyecto del Sistema de Cuidados. “Invertir en el sector de cuidados es una forma de resolver problemas viejos: pobreza, desempleo, informalidad. En cada uno de esos conjuntos está lleno de mujeres”, puntualizó Cirmi en diálogo con BAE Negocios.

El 72% de las personas que realizan tareas en el hogar -incluida la crianza de los hijos- son mujeres. Más del 77% de las personas que trabajan como empleadas domésticas están en situación de informalidad, y en casi su totalidad son mujeres, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec. Las iniciativas buscan cambiar esas realidades: que el trabajo no remunerado dentro del hogar y la crianza sea compartidos entre los integrantes de la familia sin distinguir géneros; que los trabajos remunerados en cuidados se profesionalicen y tengan un sueldo digno; y que cada vez más hombres comiencen a trabajar cuidando.

Lucía Cirmi junto a Corina Rodríguez Enríquez

Qué es el Sistema Integral de Cuidados

La idea central del Sistema Integral de Cuidados es crear una red de empleos y promover la distribución de tareas para quitar la carga del trabajo doméstico no remunerado que en su mayoría cae sobre las mujeres en sus propios hogares. Para ello, se crearán puestos de trabajo repartidos entre hombres y mujeres para cubrir esa demanda de servicios de cuidado de niños, personas mayores o con discapacidad. Además, se propone reconocerlo laboralmente y “profesionalizarlo” con capacitaciones para que las personas puedan recibir mejores remuneraciones por su trabajo.

“Queremos que el cuidado esté mejor distribuido entre las partes de la sociedad, pero también entre los géneros. Hoy ese cuidado se está haciendo de forma gratuita, mal remunerada o informalizada. Si invertimos en profesionalizar a esa gente y en apoyar a las familias para que puedan contratar ese servicio, entonces podemos generar muchos más puestos de trabajo”, afirmó Cirmi.

En algunos casos, el Estado se hará cargo de pagar los servicios de trabajadores porque “hay sectores donde realmente se necesita subsidiar el cuidado”, mientras que cuando se trate de personas que puedan costear la contratación de los mismos, “hace falta que el Estado haga de puente, certificar los servicios, formalizar a los trabajadores y trabajadoras”, explicó la funcionaria.

Licencias de paternidad extendidas

Por otro lado, el Gobierno presentará un proyecto para extender de forma progresiva las licencias parentales para personas no gestantes, lo cual incluye tanto a varones como a mujeres o personas de otros géneros. Hay un vacío legal en Argentina que no aclara qué sucede, por ejemplo, en el caso de parejas homosexuales en la cual al menos una de las partes no atraviesa un embarazo, y en ocasiones dependen de una decisión judicial a su favor para poder ejercer el derecho de tomarse ese plazo en el trabajo.

Además, incorporará licencias por adopción y licencias para monotributistas y autónomos, poniendo así en igualdad de condiciones a personas en diferentes situaciones familiares pero que, al fin y al cabo, quieren lo mismo: poder cuidar como corresponde a un bebé o a un niño en sus primeros meses en la familia.

El trabajo de cuidados sostiene la economía

Invertir en cuidados “es un multiplicador de la economía”, coinciden Cirmi y Rodríguez Enríquez. No es un gasto, sino que se generan ganancias. Ambas lo definieron como un “círculo virtuoso”, en el que todas las partes salen beneficiadas: el Estado, las familias, los trabajadores y trabajadoras, y el sistema económico en general.

“Cuando uno pone plata en estos temas que están profundamente conectados con las necesidades más básicas -no es un consumo suntuoso, no es plata que se fuga en dólares-, uno va ahí a atacar pobreza y desigualdad, a emplear gente que hoy gana muy poco”, afirmó Cirmi. “Entonces, se pone plata y mejora, se reduce el desempleo y la pobreza. Se mueve el consumo, porque se pone plata en sectores que tienen un alto porcentaje de consumo. Eso moviliza la economía, hace que crezca y se recaude más. Es un círculo virtuoso, y no vicioso”, sentenció.

El trabajo de cuidados sostiene la economía”, sumó Rodríguez Enríquez a este planteo. “La economía funciona sostenida en el trabajo de reproducción", como el cuidado de los miembros de la familia, las tareas domésticas, la crianza de los hijos. "Mucho de ese trabajo de reproducción sigue siendo trabajo no remunerado, y en gran parte está sobre las espaldas de las mujeres. La forma desigual en que se distribuyen estas tareas de cuidado tienen implicancias económicas en la vida de las mujeres”, por lo que medidas como estas podrán ayudar a solucionar esos problemas, expuso la economista a este diario.

"La economía funciona sostenida en el trabajo de reproducción" 

Si se aprueba el proyecto en el Congreso, se podrían generar 200 mil puestos de trabajo para cuidar a más de 1 millón de personas que lo necesiten, adelantó Cirmi. El trabajo de cuidados no sólo es importante dentro del hogar sino que "es un sector económico en sí mismo". "Las tareas de cuidado remuneradas son trabajos, generan valor económico", recordó la economista. 

En un contexto de pandemia, invertir en el sector de los cuidados puede ayudar a  la reactivación económica. Poner recursos del presupuesto público para expandir servicios de cuidado, para pagar de mejor manera el trabajo remunerado, generar dispositivos de regulación de la calidad de ese servicio; toda esa inversión reditúa económicamente porque implica generación de empleo, generación de ingresos para quienes trabajan en ese sector económico. Ese ingreso se transforma en demanda, en consumo. Eso deriva en mayor recaudación para el estado y así se va alimentando un círculo virtuoso”, afirmó Rodríguez Enríquez. Así, “invertir en cuidados tiene impacto positivo no solamente en quiénes se emplean en ese sector o en quienes reciben mejores cuidados, sino en toda la economía”.

¿Estas políticas afectan a la meta de reducción del gasto público que pide el FMI en el acuerdo que alcanzó con Argentina por la deuda de 44.000 millones de dólares? Cirmi considera que no, ya que “estamos hablando de valores muy inferiores a los que están en disputa”. “Hay una idea de que estas cosas son costosas, pero cuando uno las compara con otras políticas, son mucho menores. El nivel de ocurrencia es muy bajo. Los precios relativos son bajos, y además hay que verlo de forma dinámica: la inversión en cuidados devuelve recaudación al sistema, es una forma de reactivar la economía”, enfatizó.

"La inversión en cuidados devuelve recaudación al sistema"

Los varones también cuidan

Un desafío que plantea el Sistema Integral de Cuidados es que más hombres comiencen a trabajar cuidando a niños, personas mayores o personas con discapacidad. El 98,2% de las personas que trabajan en servicio doméstico hoy son mujeres. Y, junto con la iniciativa de licencias extendidas por paternidad, se busca que ellos se asuman, también, como cuidadores en sus familias y entornos.

¿Cómo se puede lograr que los varones participen más en este sector de la economía? “Gran parte de la diversificación de género en esos trabajos se puede hacer de facto, con cupos inversos y promoviendo que haya lugar para los varones en esas carreras, pero también se va a dar por la mejor distribución adentro del hogar, cuando los varones participen en tareas de cuidado con las licencias obligatorias, que tienen un mismo grado de responsabilidad. También, a medida que más valor se le dé al trabajo de cuidados, más varones van a querer participar”, consideró Cirmi.

Será parte de un proceso trabajoso y lento que replanteará estereotipos de género en todas las capas sociales. Incluso, “tal vez opera de forma mucho más rápida el cambio cultural respecto de legitimar la participación de las mujeres en la vida laboral y en la vida económica que legitimar la participación de los hombres en los cuidados, hablando en estos términos binomiales”, planteó Rodríguez Enríquez. Llevará tiempo, pero se puede lograr: “Creo que estas medidas pueden acelerar un cambio cultural, y el cambio cultural es fundamental para que las medidas rindan y sean transformadoras”.

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Martina Jaureguy

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