El presidente Alberto Fernández precisó ayer que el tope temporal para cerrar la reestructuración de la deuda es el 31 de marzo ante los vencimientos por más de US$3.000 millones en moneda extranjera pautados para abril y mayo, incluso después del re-reperfilamiento de las Letes.

Además, le devolvió el guiño a la cúpula del FMI y habló de un “nuevo Fondo”. En una entrevista concedida al portal El Cohete a la Luna, Fernández ratificó que el Ejecutivo se fijó ese tope “porque hay un vencimiento importante” y porque es lapso que se pautó para dimensionar la situación de emergencia que atraviesa el país. Además, luego de que el director del FMI para el Hemisferio Occidental, Alejandro Werner, elogiara el orden fiscal de las primeras medidas del Gobierno, el mandatario le devolvió el guiño a la cúpula del organismo.

Dijo que la actual directora gerente, Kristalina Georgieva, tiene “una mirada más innovadora”. Así, se mostró optimista del resultado de las conversaciones que los funcionarios mantienen, por ahora a la distancia, con el Fondo: “Tengo el íntimo deseo de que esta percepción mía sea correcta y que finalmente con la nueva conducción del Fondo podamos llegar a un punto de acuerdo que nos dé tiempo para recuperar la economía y para empezar a pagar”.

Este miércoles, con la asunción de Sergio Chodos, partícipe de los últimos canjes del país, como director del FMI para el Cono Sur, la conversaciones tomarán mayor impulso. Sin embargo, como contó BAE Negocios, aún no hay fecha de reunión cara a cara.

Es que el mayor apuro está en resolver la reestructuración con los bonistas. Mientras que los grandes pagos al organismo comenzarán en el segundo semestre de 2021, los vencimientos de títulos soberanos suman US$5.500 millones entre abril y mayo, de los cuales el 60% está nominado en dólares.

Por eso, en los últimos diez días, la Secretaría de Finanzas cerró la recepción de propuestas de fondos de inversión e instituciones especializadas para el diseño de la reestructuración y convocó a agentes de información para identificar a los tenedores aún desconocidos, como paso previo a la presentación de la oferta oficial.

Todavía se desconocen los detalles acerca del tamaño de la quita que se buscará y del tratamiento de los intereses. Sí se sabe que se buscará un amplio período de gracia, con la suspensión de los pagos por entre dos y cuatro años.

“Descuento que con el FMI se va a llegar a un acuerdo para extender los plazos de las cancelaciones. Sería positivo para Argentina cerrar con el Fondo primero como carta para negociar con los privados. Pero la reestructuración depende de un acuerdo con los bonistas y es lógico que se ponga más foco en ellos”, sostuvo el analista financiero Christian Buteler.

Con una ardua gestión por delante que demandará conseguir mayorías claras para evitar juicios e ingresos de fondos buitres, Buteler advirtió: “Si de acá a 30 días no hay una propuesta un poco más precisa, probablemente los mercados se empiecen a poner nerviosos. Sería bueno acelerar para no perder el buen clima de negocios que hay hoy, como mejor contexto para cerrar una negociación”.