El acuerdo con los tres grupos de bonistas liderados por BlackRock aceleró los pasos de cara a la reestructuración de la deuda. Entre la semana pasada y el 4 de septiembre se definirán dos de los capítulos centrales, con los canjes de títulos bajo legislación extranjera y local, y se iniciará formalmente la negociación para un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional ( FMI).

Por estas horas, los funcionarios y los representantes de los acreedores agrupados junto a sus respectivos asesores legales, calibran detalles de la letra chica de los contratos que regirán el canje de bonos con jurisdicción Nueva York y Londres por USD66.200 millones. Son los últimos retoques previos a la presentación formal de la propuesta definitiva mediante una enmienda en la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC por su sigla en inglés).

Definidos todos los cambios económicos que elevaron la oferta oficial a USD54,8 por cada USD100 de valor nominal, lo que resta es afinar los últimos trazos a los ajustes pedidos por los bonistas a dos cláusulas que limitarán de cara a futuras reestructuraciones el uso de la llamada estrategia Pac-Man de canjes parciales sucesivos. Dos modificaciones que en términos generales ya están consensuadas, bajo el modelo pactado entre Ecuador y sus acreedores.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, también espera una señal de apoyo de la comunidad internacional a esas variantes contractuales. Es una condición que puso para realizar esas concesiones. El guiño podría materializarse con una declaración de la International Capital Market Association (ICMA) antes o después de la enmienda.

La intención oficial es enviar el prospecto consensuado a la SEC esta semana para poder cumplir con los plazos previstos. Es que la entidad que regula el mercado de capitales estadounidense plantea un período de aceptación mínimo de diez días para cualquier oferta. Esto quiere decir que, si el Gobierno no llega a enmendar antes de este viernes 14, deberá prorrogar una vez más el cierre del canje, hoy pautado para el 24 de agosto.

En última instancia tiene cuatro días más de margen: podría estirar el cierre hasta el 28. De lo contrario, complicaría la posibilidad de cumplir con la fecha de liquidación tanto del canje externo como del local pautada para el 4 de septiembre. Ese día es cuando se efectivizará la conversión de títulos y se emitirán los nuevos bonos que quedarán en manos de los acreedores.

Tras el acuerdo con los grupos mayoritarios de bonistas, el Ejecutivo espera conseguir una elevada adhesión al canje, suficiente como para activar las cláusulas de acción colactivas (CAC) y poder realizar una reestructuración generalizada. Esto es: forzar a los tenedores que no acepten la oferta a ingresar compulsivamente y evitar que queden holdouts. Para ello, necesitará, por un lado, conseguir el 66% del total más el 50% de cada serie en los bonos emitidos por Mauricio Macri y, por otro, el 85% de total más el 66% de cada serie o el 75% de cada serie sin necesidad de llegar al 85% del total en los títulos surgidos del canje 2005.

¿Cómo sigue el canje local?

En paralelo, Guzmán y su equipo avanza en la reestructuración de USD41.714 millones en títulos en dólares con legislación argentina, cuyo proyecto de ley fue sancionado por la Cámara de Diputados el martes pasado y promulgado el sábado por el Poder Ejecutivo. El mismo plantea términos equitativos respecto del tratamiento propuesto para los bonos bajo jurisdicción extranjera.

Es por eso que antes de su lanzamiento el Gobierno inició una serie de reuniones con actores del mercado local, como contó BAE Negocios la semana pasada, para ajustar los términos aprobados por el Congreso a las modificaciones acordadas con los bonistas externos que permitió elevar el valor de la oferta: las principales son un adelanto en las fechas de pago de los cupones y de la amortización de algunos bonos.

En este caso, la intención oficial también es lanzar la invitación formal a ingresar al canje local en los próximos días, en paralelo a la enmienda en la SEC.

La reestructuración doméstica incluye una pesificación opcional, que adelantó en exclusiva este diario. Se trata de una conversión de algunos de los títulos elegibles (Bonar cortos y Letes) por dos bonos ajustados por inflación, el Boncer 2026 y el Boncer 2028. La fecha de referencia para el tipo de cambio que se utilizará para la posificación es el 6 de agosto, es decir, se tomará un dólar (mayorista) de $72,70.

Tanto el mercado como el Gobierno espera una participación masiva en el canje local.

Lo que viene: el Fondo

En simultáneo, el Ejecutivo realizará el pedido de inicio formal de las negociaciones con el FMI para acortdar un nuevo programa que reemplace al caído Stand By que firmaron Macri y la exdirectora gerente del organismo, Christine Lagarde. Probablemente, se trate de la pulseada más dura ya que incluirá un debate por la orientación de la política económica, además del rediseño del esquema de repago de los USD49.000 millones entre capital e intereses que el país le adeuda al organismo.

En Economía esperan que el proceso tome ritmo en septiembre, cuando se presente el proyecto de presupuesto 2021 en el Congreso. Será otra larga negociación y, según las presunciones oficiales, podría extenderse durante alrededor de seis meses. La idea es cerrar el acuerdo en el primer trimestre de 2021 para contar luego con el tiempo suficiente para reestructurar el pasivo de más de USD2.000 millones con el Club de París que vence en mayo.