Con algunos agregados de última hora, hoy comienza el debate en Diputados del proyecto que busca subir el mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias para los trabajadores y al equivalente a ocho haberes mínimos para los jubilados. Pese a la exención del aguinaldo y el carácter retroactivo a enero que incorporó el lunes el oficialismo, en el Gobierno aseguran que la iniciativa tendrá un impacto fiscal neutro.

Lo recalcó Martín Guzmán ayer, durante su visita a Catamarca, al reivindicar el proyecto. El ministro de Economía dijo que la iniciativa "resuelve el hecho de que el impuesto a las Ganancias había quedado atado a la inflación" lo que hizo que "gente que no era razonable que esté pagando impuesto a las ganancias pasaba a pagarlo". Y rápidamente aclaró que el efecto fiscal de la medida será "neutral" e incluso "levemente positivo", algo que preocupa particularmente al funcionario.

Los cálculos del Palacio de Hacienda plantean que los ingresos que resignará el fisco por el alivio en el tributo para trabajadores y jubilados quedará compensado por otro proyecto, que ingresó al Congreso en diciembre y se tratará en paralelo. Se trata de una iniciativa para suspender hasta fin de año la baja del 30% al 25% de la alícuota de Ganancias para las empresas que disponía la reforma tributaria sancionada en 2017.

Como contó semanas atrás BAE Negocios, el costo fiscal estimado por el Ejecutivo para la suba del mínimo no imponible en el proyecto original era de unos 40.000 millones de pesos, que según las estimaciones oficiales sería más que compensado por el congelamiento de la alícuota para sociedades.

La exención del aguinaldo para quienes no superen el mínimo no imponible y la devolución de lo pagado en el primer trimestre para quienes queden por debajo del nuevo piso de Ganancias trastocará ese cálculo inicial en caso de aprobarse la iniciativa, aunque no de forma significativa.

Es por eso que Guzmán y su equipo consideran que no se resentirá la meta fiscal para este año (presupuestada en 4,5% del PBI), una de las prioridades de Economía. Por un lado, producto del proyecto paralelo sobre la tributación por parte de las empresas. Por otro, porque consideran que el dinero que se volcará al consumo -el reitegro de lo devengado en enero, febrero y marzo, sumará una inyección adicional de entre 10.000 y 15.000 millones de pesos- volverá en parte a las arcas del Estado de forma indirecta a través del IVA y de otros impuestos ligados al mercado interno.

"Sostenibilidad fiscal no es un concepto de derecha"

En plena extensión de la negociación con el FMI y en la previa a su viaje a Washington, Guzmán aprovechó una exposición en la Universidad Nacional de Catamarca para recalcar la importancia que le otorga al ajuste del agujero fiscal en su estrategia de estabilización. Incluso lanzó algunos debates con sectores cercanos o integrantes del Frente de Todos.

"Hay una tendencia asociar la reducción déficits fiscales con la derecha, eso esta mal. Lo que la derecha pide es un Estado chico, que tiene bajos impuestos y gasta poco, y tiene poca presencia en la economía", planteó. Y agregó: "Hablar de sostenibilidad fiscal no es un concepto de derecha. El Estado debe ser fuerte, esto quiere decir, tener una moneda robusta y capacidad de crédito".

"Un Estado que vive pidiendo prestado y que tiene una moneda débil porque emite cantidades que el sistema no puede absorber sin generar inestabilidades macroeconómicas, es un Estado débil. Nosotros tuvimos un presidente que entendió esto muy bien, y fue Néstor Kirchner, y el jefe de Gabinete era Alberto, nuestro presidente actual", remarcó.

Es por eso que el Presupuesto 2021 plantea un recorte del déficit primario de 2 puntos del PBI desde el 6,5% marcado el año pasado, en gran medida debido al paquete de políticas de emergencia por la pandemia. En ese sentido, junto a la proyección de una mayor recaudación producto del rebote de la economía, el Gobierno eliminó el IFE y el ATP para morigerar las erogaciones excepcionales. Incluso, a fines de 2020, Guzmán dijo en una reunión con empresarios que el rojo podría resultar algo menor al presupuestado.

Jubilados, conncubinos y patagónicos: suman beneficios

A última hora, el proyecto impulsado por el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, sumó algunas modificaciones adicionales. En primer lugar, flexibilizó el criterio para los jubilados puedan quedar eximidos del impuesto: hasta ahora para acceder al beneficio los trabajadores pasivos necesitan no tener ingresos extra a los previsionales, por ejemplo, intereses de un plazo fijo. La novedad propone fijar un piso de ingresos a partir del cual se pierda la exención.

Otra novedad fue la incorporación de la fugura del concubinato, que hará que el cálculo de Ganancias sea equivalente a la de los cónyuges. Esto permitirá incorporar perspectiva de género ya que tomará a la convivencia cualquiera sea el tipo de relación afectiva implicada.

Además, se agregó al proyecto un artículo que mantiene vigente el beneficio del 22% adicional para la zona Patagónica, que ahora quedará explicitado en el texto. Esto beneficiaría a cerca de 83.500 empleados y jubilados que pagarán el impuesto en la región patagónica, pero con una menor carga tributaria que el resto de los contribuyentes, calcularon en el oficialismo.

Comienza el debate en comisión

La iniciativa comenzó a ser tratada esta tarde desde las 15 por las comisiones de Presupuesto y Hacienda, que preside Carlos Heller, y la de Legislación del Trabajo, conducida por Vanesa Siley. Allí, exponen el ministro de Trabajo, Claudio Moroni; la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont; y el secretario de Política Tributaria, Roberto Arias. Marcó del Pont también se referirá al proyecto que busca atenuar el salto del monotributo al régimen general.

El objetivo del oficialismo es que los cambios en Ganancias lleguen al recinto a mediados de mes.