Mientras avanza el plan para que el estado nacional y el gobierno mendocino tome su control, la empresa de tecnología e infraestructura IMPSA confirmó esta semana su regreso al sector petrolero, con el envío de un reactor para la destilería de Luján de Cuyo de YPF. Se trata del segundo encargo de esta magnitud, después de que en 2019 fabricara un horno para crudo con el mismo destino.

Al igual que en esa ocasión, el traslado duró más de un día, dado que son estructuras de enormes magnitudes. En este caso, el reactor hidrodesulfurizador, que se utilizará para eliminar el azufre de los combustibles y así poder alargar la vida útil de los motores de combustión, pesaba 26 toneladas, tenía 2 metros de diámetro y 12 metros de largo.

El transporte estuvo a cargo de la empresa Transapelt, del grupo IMPSA, especialista en transportes extra pesados y sobredimensionado.

Mientras tanto, la firma fundada por Enrique Pescarmona continúa con su proceso de reestructuración profunda y de saneamiento financiero. En 2018, los acreedores habían tomado el control de la empresa mendocina, que entró en crisis por el colapso económico de Venezuela y Brasil. Sin embargo, las corridas cambiarias que hubo desde ese entonces y a partir de 2020 la pandemia, la llevaron a pedir el socorro del estado nacional, que por cuatro meses pagó el 75% de sus salarios.

Ahora, está todo preparado para el desembarco del Gobierno, que aportará USD15 millones para hacerse del 63,7% de las nuevas acciones clase C emitidas por el directorio. Otros USD5 millones los aportará la administración de Rodolfo Suárez, que tendrá el 21,2%.

Todo en el marco de un proceso de reperfilamiento de su deuda, proceso que culminó a fin de noviembre con una quita significativa en los intereses.