Crawling peg

El BCRA modera al dólar, que se mueve debajo del plazo fijo

En febrero logró una devaluación del 2,9%, ya por debajo de la tasa. En marzo acentuó esa dinámica y le apunta a una suba de 2,5% mensual. El tipo de cambio como ancla

El BCRA viene bajando con éxito el ritmo del crawling peg. En febrero, de hecho, la tasa de la devaluación del dólar oficial mayorista fue de 2,9%, ya por debajo del piso imaginario del 3% mensual, que es además la tasa de los plazo fijos hoy. Pero, además, en las primeras tres semanas de marzo se consolidó un ritmo aun menor y, si se repite en lo que queda del mes, la depreciación será del 2,5%. El Gobierno intensifica su política de anclar el precio del dólar para alinear expectativas inflacionarias, en año electoral.

Desde la consultora LCG destacaron: “El BCRA convalidó una tasa de depreciación del peso similar a la registrada la semana anterior: 0,6% semanal, consistente con una tasa mensualizada del 2,5%. Así se acentúa la moderación del crawling peg que el BCRA viene llevando a cabo desde septiembre último, aun cuando la dinámica de los precios está mostrando una dinámica contraría y las proyecciones de inflación para este mes vuelven a ubicarse en torno al 4% mensual”.

Y agregaron: “Esto empieza a confirmar que el tipo de cambio vuelve a ser la herramienta a la que el Gobierno apela para moderar la escalada de los precios, sobre todo en una año con elecciones. Habrá que ver si la brecha respecto a las cotizaciones paralelas y expectativas crecientes de devaluación permiten un resultados positivo en este sentido”.

 

Cabe destacar que la suba del dólar fue de 3,8% en noviembre. Durante ese mes la inflación de precios al consumidor fue de 3,2%, por lo que el dólar trepó 0,6% real. En diciembre el incremento de la divisa fue de 3,5%. La inflación minorista fue de 4%. Por ende, en términos reales se trató de una caída de 0,5%. Durante enero el dólar trepó 3,7% y el IPC repitió el 4%. Una contracción real de 0,3%. En febrero, la devaluación fue de 2,9% y la inflación de 3,6%, lo que implicó una baja real de 0,7%. Una clara tendencia a acentuar la apreciación.

El nuevo ritmo de marzo lo viene logrando gracias a una primera semana del mes en la que la divisa avanzó 0,6%, luego en la segunda 0,5% y en la tercera 0,6%. Falta una semana y media para que cierre, por lo cual la dinámica indica que el tercer mes del año terminaría en una devaluación de 2,5%, si el BCRA logra seguir imponiendo su ritmo.

Si la dinámica cambiaria marca un piso para la inflación, todavía se trata de un nivel de devaluación alto si el Gobierno pretende llegar al 29% de IPC interanual en diciembre. Lograrlo exige una inflación en torno al 1,6% mensual desde abril hasta fin de año, si se toma en cuenta la proyección inflaciónaria de marzo del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la encuesta que realiza todos los meses el BCRA entre analistas y bancos de la city.

Si se cumple ese 3,7% y se corrobora el ritmo de devaluación al 2,5%, además, la caída real del dólar será de 1,1% en marzo. Una nueva aceleración en el tempo de la contracción real y en el uso del ancla cambiario por parte de un Gobierno que a principios de año tomó la determinación de intentar frenar un ritmo de nominalidad que se venía espiralizando: dólar, inflación y tasas iban exigiéndose mutuamente nuevas alzas para evitar retrasos. Primero el BCRA se ocupó de no sobreareaccionar al salto inflacionario de noviembre y diciembre con una suba del tipo de interés y luego le apuntó de lleno a la desaceleración del crawling peg.

La autoridad monetaria viene logrando, a la par, ser compradora de dólares, de la mano de la nueva pax cambiaria, que se da por el cepo cambiario, la dolarización previa, la necesidad de liquidar exportaciones de algunos actores que especularon fuerte hasta fin de año, de una actitud algo más conservadora en términos de emisión monetaria a lo largo del verano y de las intervenciones en los dólares paralelos.

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