Tras el acuerdo firmado entre el Fondo Monetario Internacional ( FMI) con el gobierno de Mauricio Macri con una cláusula de salvaguarda inédita, que suponía la posibilidad de usar un fondo de garantía social de 13 mil millones de pesos para cuestiones sociales, los nuevos enviados del organismo mantuvieron una reunión con el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, para interiorizarse de la situación de pobreza en la que se encuentra el país y, tal como antes consultaron a Carolina Stanley sobre los planes sociales, ahora buscaron interiorizarse sobre las políticas sociales y la tarjeta alimentaria.

El propio Arroyo habló de su encuentro con los enviados, a los que les trasmitió que "no hay margen para un ajuste en la Argentina. La situación es muy crítica. Yo convivo con el dolor todo el tiempo, recorro permanentemente los lugares donde se entrega la Tarjeta Alimentaria y hablo con las madres, que me dicen 'Dejamos de tomar leche y pasamos al mate cocido'. Estamos re contra complicados", enfatizó el funcionario nacional.

En una entrevista con radio Rivadavia, Arroyo afirmó que de parte del Fondo Monetario Internacional "hubo comprensión".

"Fue una reunión informativa. Entiendo que hubo comprensión de la situación", consideró el ministro de Desarrollo Social, que detalló que los integrantes de la misión del FMI pidieron un encuentro con el funcionario para interiorizarse sobre las políticas del área.

Según relató, "en la reunión hubo dos temas: la situación social y luego el tema de la Tarjeta Alimentaria".

"Claramente en la Argentina no hay espacio para más ajuste, hay una situación de crisis bien profunda y muy complicada. Las familias de verdad están en menos diez. Tenemos que hacer lo básico y es que coman bien, por eso, la Tarjeta Alimentaria", subrayó Arroyo, que se entrevistó con un grupo de técnicos del Fondo, encabezados por la vicedirectora del organismo para la región, Julie Kozack, y el jefe de la misión argentina, Luis Cubeddu.

Sobre el encuentro con los enviado de la entidad internacional, el funcionario señaló: "Lo mío fue (hablar) exclusivamente de lo social. Ellos pidieron tener una reunión conmigo por las políticas sociales de la Argentina y yo todo lo que hice fue concentrarme en ese tema. Lo que describí es lo que cuento permanentemente, una situación crítica".

"En los comedores se pasó del pan a la torta frita, viene bajando mes a mes el consumo de leche, estamos yendo a una generación de chicos petisos y obesos", agregó Arroyo.

Fondo de garantía social

La escucha de las autoridades del FMI no es nueva. El 7 de junio de 2018, cuando se anunció el acuerdo stand by con el organismo por unos USD50.000 millones -luego ampliado-, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, destacó que el acuerdo llegaba con una innovación. "Estamos mostrando algo novedoso: se trata de una cláusula de salvaguarda social, inédita en los acuerdos del Fondo y la Argentina", destacó.

La cláusula permitía relajar las metas fiscales en caso de una fuerte reducción del ritmo de actividad económica para reforzar lo que el Gobierno pagaba en planes sociales.

En septiembre de 2018, cuando se conoció que el índice de pobreza alcanzaba el 27,3% -más de 11 millones de pobres-, el por entonces presidente Mauricio Macri y parte de su gabinete brindaron una conferencia para llevar tranquilidad y reafirmar el trabajo para "reducir los índices de pobreza". 

Stanley y Dante Sica, entonces ministro de la Producción, destacaron la "posibilidad concreta de usar fondos del FMI para cuestiones sociales".

Según la Universidad Católica Argentina (UCA), Macri le dejó a Alberto Fernández casi 5 millones de nuevos pobres y la pobreza más alta en 10 años. Habrá que esperar a conocer los datos del Indec para saber los datos oficiales. El dato se publicará el próximo 31 de marzo de 2020.