El FMI se queja por "la economía cosplay" e insiste con una devaluación
"¿Por qué quieren tocar el tipo de cambio? Lo primero que tienen que entender es que el análisis ese del tipo de cambio real lo voy a decir en latín, diría el profe de Pablo, es una pelotudez porque agarran y toman una serie del tipo de cambio real. ¿La pregunta es cuál es el año de referencia? Digo, que alguien me explique por qué toma el determinado año de referencia sobre el que calcula el promedio. Digo que explique eso. No, eso no lo explican. No sólo eso. Cuando ustedes se fijan, hay momentos donde el tipo de cambio real queda muy depreciado y hay momentos que queda muy apreciado" afirmó el presidente Javier Milei en Bariloche ante CEOs amigos reunidos en el Foro del Llao-LLao.
Se sabe: las palabras de un presidente no siempre van dirigidas a su ocasional auditorio. Menos cuando se dan en el medio de la negociación que está llevando Argentina con el FMI por un desembolso de más de u$s15.000 millones que le permita a Luis Toto Caputo levantar el cepo en 2024 -lo que el Fondo le recomendó el año pasado y cada vez que viaja a Washington-, tema que por estas horas parece ser más importante que la inflación, la motosierra o la licuadora para el Gobierno.
Y es que las demoras en presentarle un esquema monetario-cambiario "definitivo" a los técnicos del FMI comienza a despertar dudas entre los grandes inversores. No sólo por los efectos de la desconfianza que provoca la inestable situación cambiaria en el país, sino porque también pueden afectar gravemente la velocidad de salida de la recesión, haciendo que el esperado rebote en V a partir del segundo semestre se transforme en una "pipa" de Nike, la cual se alargaría en tanto y en cuanto la entrada de capitales frescos siga tardando. "Nadie de afuera va a invertir con cepos si antes ustedes no juegan capital en el país. Ustedes son los argentinos, no nosotros" le dijo el titular de un gran fondo de inversión en EE.UU. a Caputo.
Economía RealPero a los locales que invierten en la economía real- y que no suelen ir a la cumbre del Llao-LLao- el futuro inmediato no se les presenta tan claro. Creen que el gobierno subestima el impacto sobre la obra pública y privada del ajuste y paralización de obras, los efectos sobre el achicamiento de la brecha cambiaria y los problemas de empleo y un salario real, todos temas que conspiran con una salida rápida de la baja productividad que el país presenta hoy.
El humor del mercado confirma lo que el FMI insinúa informalmente: los dólares no alcanzan para mantener el peso sin correcciones. Según el Relevamiento de Expectativa de Mercado las exportaciones para todo el año 2024 se ubicarían en USD80.200 millones, pero no todos esos dólares irían al BCRA, ya que el 20% se liquida con el dólar CCL, el Banco Central solo recibiría USD 64.200 millones. El último Staff Report del FMI, publicado en febrero, dice que el cepo debe ser eliminado antes de fin de año. Pero de seguir liquidando los dólares del agro a este tipo de cambio, el ingreso de dólares podría ser negativo en más de 400 millones de dólares, dificultando la continuidad del modelo de liquidación del campo de un 80% el dólar mayorista y 20% el dólar CCL.
El Fondo siempre pide más, y los técnicos del Palacio de Hacienda ya están molestos: el Gobierno de Javier Milei está sobrecumpiendo las principales metas con el FMI y de acuerdo a lo presentado al Fondo en el segundo trimestre la administración Milei debe haber acumulado unos USD9.200 millones en reservas netas, cuando la acumulación de divisas al cierre de este jueves fue de USD13.968 millones. El Fondo tampoco se conmovió mucho con el fin del traspaso del dinero del BCRA al Tesoro nacional, que desde el 13 de diciembre se mantienen en cero.
Los reclamos del Fondo
En cambio, los economistas del FMI le dijeron al país superávit primario de $0,9 billones en el primer trimestre y otro de $1,9 billones en los primeros seis meses del año. Sólo entre enero y febrero acumuló uno de $3,2 billones, aunque a costa de recortar gastos sensibles desde lo social y de una abultada deuda flotante, en especial con importadores, aunque el Fondo le preocupa más la deuda de USD 2.200 millones con las empresas del sector energético, que ellos ven como la base del superávit récord de Caputo. El FMI le dijo en EE.UU. a Caputo que si el ministro entrega un bono del Tesoro para saldar la deuda, lo tomará como déficit.
Uno de los que más dudas tiene sobre la "economía cosplay" que el ministro Caputo le presenta al Fondo, es el ex ministro chileno, Rodrigo Valdés, que desde 2023 es el director de Hemisferio Occidental del FMI. Valdés es un ex militante del Partido Por la Democracia (PPD), fue presidente del Banco de Estado chileno entre 2014 y 2015, hasta que asumió como ministro de Hacienda en el segundo mandato de Bachelet. Dicen quienes lo conocen que Valdés no aceptará ningún "disfraz" o "interpretación creativa" de la macroeconomía y que es uno de los que más critica en privado la "economía cosplay".
Los técnicos que lo rodean afirman que en el primer trimestre el gobierno nacional usó sólo 75 de cada 100 pesos que logro como ingresos genuinos, y que el cambio de fórmula para actualizar jubilaciones agravara la situación. En el Fondo dicen que para sostener el superávit primario, el gobierno no podrá gastar más de 90/95 pesos por cada 100 de ingresos, por lo que tendrá que seguir recortando subsidios a las tarifas de transporte y energía. En ese contexto, con un humor social cada vez más espeso, el FMI recomienda frenar un poco el ajuste para que la caída del PBI del 3% este año y un retroceso del 6 % en el consumo no termine de impactar fuerte en el electorado que votó a Milei, poniendo en riesgo el plan para ganar las elecciones de medio término que tiene el gobierno y acelerar las reformas. Algo que por ahora en Washington ven con la misma desconfianza que los inversores el tipo de cambio.
- Com.Ven.Var. %

