En la previa a la reunión que mantendrá el ministro de Economía, Martín Guzmán, con el staff del Fondo Monetario Internacional en busca de avanzar en un acuerdo de negociación de la deuda de más de 45.000 millones de dólares que tiene el país, se instaló el primer ruido entre las partes.

Un cable de la agencia Bloomberg dio cuenta de que el FMI había rechazo reducir la sobretasa que cobra a la Argentina por los préstamos, un reclamo que viene realizando ante todos los foros el ministro Guzmán y que daba como viable y a punto de ser aceptado.

Con esa versión,  el equipo económico difundió su contrariedad por la publicación "sin sustento y sin fuentes" y remarcó que lo concreto es que aún "no hay definiciones" al respecto.

"En esa misma nota dice que el FMI manifestó que no hay definiciones y el Ministerio de Economía plantea lo mismo", indicaron fuentes del equipo económico según pudo saber BAE Negocios. Guzmán se verá este martes con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva.

Sobretasa, un reclamo de Argentina

El propio presidente Alberto Fernández había reclamado eliminar la sobretasa   al particiar en el Foro de Energía y Clima, en un pedido que realizó ante su par estadounidense, Joe Biden. El reclamo fue por mejores condiciones de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional ( FMI) por el "estrés sanitario, financiero y ecológico".

"O globalizamos la solidaridad o globalizamos la indiferencia", afirmó Fernández en su exposición virtual desde la residencia presidencial de Olivos en el Foro de las Principales Economías sobre Energía y Clima, convocado por Biden.

El planteo es quitar los sobrecargos de intereses que el FMI cobra a préstamos excepcionales, como el que la Argentina solicitó bajo la presidencia de Mauricio Macri, y que encarecen el costo del crédito que el país tomó del Fondo en alrededor de US$ 1.000 millones anuales, según estimaciones oficiales.

El Gobierno insistirá que estos sobrecargos sean revisados en esta cumbre del FMI, lo que ya tiene el visto bueno del G-20, y cuenta con el apoyo de una comunidad internacional de economistas heterodoxos, incluidos el Nobel Joseph Stiglitz y el profesor de Columbia, Jeffrey Sachs.