La actividad industrial volvió a mostrar una fuerte contracción y sumó tres meses de derrumbe producto de las medidas para enfrentar a la pandemia del coronavirus, y si bien recuperó por la apertura gradual de las fábricas, la caída de los cinco meses acumula 15,1%. En números, la producción manufacturera se contrajo 26,1% en mayo en relación con 2019 aunque rebotó 6,3% en la comparación con abril, el mes de mayor cierre de la economía.

“Las limitaciones operativas, así como la caída de la demanda interna y externa y las dificultades financieras se reflejaron en una nueva caída del nivel de actividad de la industria”, explicó el informe del Centro de Estudios de la UIA.

A pesar de la suba, la producción permanece 21,5% debajo del nivel previo a la pandemia y 33,4% por debajo a mayo 2015, y se estableció como el nivel de producción sin estacionalidad más bajo desde noviembre 2003.

Si bien hubo más sectores y regiones habilitados para operar, el 60% de las empresas seguía sin operar con normalidad. “Esto se reflejó en que todos los sectores industriales, incluidos los considerados esenciales, tuvieron caídas interanuales en su producción durante mayo”, destacó la UIA.

Los de mayor caída fueron el sector automotriz (84,1%), la industria electrónica de consumo (71%), minerales no metálicos (51%), metales básicos (51,1%), productos textiles (33,9%), metalmecánica (32,8%) y refinación de petróleo (27,5%).

No se salvaron de la crisis ni siquiera los rubros considerados esenciales durante ya que durante la cuarentena también se vieron afectados por el freno de la actividad: sustancias y productos químicos (10,9%, que incluye la caída de 3,3% interanual en ventas de medicamentos), papel y cartón (8,9%) y alimentos y bebidas (3,6%).

El CEU explicó que el rebote mensual se explicó por la comparación con el mes más duro de la cuarentena: “Así, se registraron leves subas (sin estacionalidad) en algunos sectores como la producción automotriz (no se había producido ninguna unidad durante abril), minerales no metálicos, industrias metálicas básicas y productos textiles”.

La utilización de la capacidad instalada de la industria se ubica en niveles muy bajos y promedió 46,4% en mayo, de acuerdo a INDEC, una caída interanual de 15,6%. Se trata del valor más bajo para este mes desde el comienzo de la serie en el año 2002.

“Las empresas siguen enfrentando una muy baja demanda tanto interna como externa. La caída de la demanda interna producto del ASPO fue un problema de alta importancia para el 40% de las industrias de acuerdo a INDEC, mientras que las exportaciones industriales (MOI) volvieron a caer en mayo (-52,7% interanual) afectadas no solo por las mayores dificultades operativas del mercado local, sino también por la caída de la actividad en Brasil (se espera una contracción de -6,5% en 2020), la devaluación del Real y el exceso de producción de otros mercados”, alertó el CEU.

Los industriales reiteraron que en las fábricas persisten las dificultades financieras y señalaron como principal conflicto la extensión de los plazos de pago de los clientes y los problemas con cheques rechazados que llegaron al 33%.

La UIA prendió la alarma porque los primeros datos de actividad de junio, como los despachos de cemento Portland (6,9% interanual), la industria electrónica de consumo (6,7%), la producción automotriz (34,5%) o la demanda eléctrica de grandes usuarios (17,8%, según CAMMESA), mostraron una suavización de la caída industrial.

“Esto se vincula especialmente con el mejor desempeño de la actividad en regiones del país que se encuentran en distanciamiento social, preventivo y obligatorio (DISPO), donde se registró una recuperación de las ventas en el marco del Ahora12 (llegaron a niveles 20% superiores a los de la primera quincena de marzo) y donde también se recuperaron los despachos de cemento”, señaló.

Pero contrapuso que “las mayores restricciones para la circulación en el AMBA durante julio volvieron a afectar la producción y dificultan la recuperación de la actividad y las ventas”. “Aunque las industrias exportadoras, sus cadenas de proveedores y las industrias radicadas en parques y zonas industriales quedaron abiertas, gran parte del entramado pyme de sectores como juguetes, indumentaria, textil, calzado, entre otros se mantuvo cerrado, al igual que su comercialización. Por este motivo es esperable una nueva caída de la producción y el comercio en el mes de julio, compensado en parte por la normalización fuera del AMBA”, sostuvo la UIA.

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