El río Paraná, la principal fuente de agua dulce en la Argentina, registra la mayor bajante en treinta años y existen zonas en las que se puede cruzar caminando, lo que genera serias complicaciones para las exportaciones.

Esta bajante se produjo por las escasas lluvias en la cuenca Paraná-Paraguay, es decir, en el extremo noreste de la Argentina, el sureste de Paraguay y grandes zonas del sur brasileño.

En el último mes, el caudal del río bajó más de un metro: el 6 de marzo la altura del río era de 2,31 metros promedio, y este jueves registraba una altura de 1,05 metros frente a la ciudad santafesina de Rosario.

El río comenzó a descender desde el 24 de febrero, cuando marcó 2,74 metros, mientras que oscila entre el metro y los 2,80 metros desde junio de 2019.

En Chaco, por su parte, el río Paraná en el Puerto de Barranqueras marcó hoy 1,30 metros de acuerdo el informe suministrado por la oficina de Prefectura Naval Argentina en una bajante que tiene una duración de más de siete meses.

Empero, aún no se registran las peores marcas ubicadas en 1971 (0,50 metros) y un año antes (0 metros).

En el puerto de la ciudad de Corrientes, según pudo constatar la agencia NA, los barcos y veleros quedaron literalemente sobre la arena porque el agua desapareció de toda el área donde se encontraban amarrados. 

También salieron a la luz embarcaciones hundidas, la manta protectora del túnel subfluvial que une las capitales de Entre Ríos y Santa Fe, mientras personal municipal de Paraná debió trabajar para que funcione la planta potabilizadora.

En Misiones y como consecuencia de esta bajada, las Cataratas del Iguazú atraviesan una de las peores sequías de su historia y eso se ve reflejado de manera evidente en los diversos saltos, algunos de los cuales desaparecieron completamente.

El jefe de Prefectura Naval Argentina en Rosario, Walter Rosende, explicó a la prensa local que la tendencia aún es de bajante y señaló la situación va a continuar "dependiendo de las condiciones que se presenten en los distintos afluentes de la Cuenca del Plata".

La Entidad Binacional Yacyretá (EBY) comunicó este jueves que los caudales circulantes en el tramo inferior de la cuenca del Paraná aguas arriba de la central hidroeléctrica verificarán un leve decremento durante los próximos días, respecto a lo previsto a inicio de semana.

Por otra parte, las precipitaciones registradas en la cuenca de aporte directo a Yacyretá no implicaron un incremento significativo en el aporte, por lo que no se prevé que la situación mejore al menos la próxima semana.

Por su parte, el pronóstico del Instituto Nacional del Agua (INA) indicó este miércoles que la tendencia es el descenso para los próximos días y la proyección es que llegará a los 1,17 metros el 14 de abril y a 1,15 metros el martes 21 de abril.

En tanto, el río registraba este jueves una altura de apenas 0,8 metros frente a la ciudad de Paraná, capital de Entre Ríos, con lo que se convierte en la tercera bajante histórica, al superar los 0,86 metros que alcanzó en 1989, hace 30 años.

Esta situación comenzó a complicar las pocas operaciones de exportaciones que seguían en pie, al margen de la cuarentena preventiva y obligatoria dispuesta por el Gobierno para contener la pandemia de coronavirus.

La bajante provocó que los buques carguen hasta 7.500 toneladas menos de granos en las terminales portuarias de Rosario, además de ocasionar demoras en el proceso de exportación y en la llegada de las barcazas con soja provenientes de Paraguay, según informó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

"La altura del río Paraná en el puerto de Rosario ha descendido hasta el metro de altura, nivel que no quiebra hace más de 30 años", dijo la entidad e indicó que por eso "se resiente la carga máxima de los buques, exigiendo extremo cuidado en el practicaje para evitar varaduras".

El intendente de Parque Nacional Iguazú, Sergio Acosta, dijo hoy Télam que "el caudal sigue bajando" y atribuyó el escaso caudal a la falta de lluvias en la región y al cierre de compuertas de las represas de Brasil, ubicadas río arriba de las cataratas: "Al no haber lluvias importantes en la región de Curitiba o las nacientes del Iguazú, el río no recupera caudal", comentó Acosta.

Sobre esta situación el vocal de la Administración Provincial del Agua (APA), Gustavo D'Alessandro, dijo que "son más de siete meses" en los que el nivel del río en ese puerto "tiene los registros muy bajos respecto a los promedios históricos de los últimos 50 años".

Solicitan a Brasil que abra compuertas de represas

En este contexto, representantes de Misiones en el Parlasur presentaron ayer un proyecto en el que solicitan al gobierno de Brasil que tome medidas para reabrir las compuertas de las represas o centrales hidroeléctricas instaladas sobre cuencas afluentes de los ríos Paraná, Iguazú y Uruguay.

El proyecto fue presentado por las legisladoras Cecilia Britto y Julia Argentina Perié y recomienda al Consejo del Mercosur "instar a la República Federativa de Brasil a que arbitre los mecanismos legales pertinentes para la reapertura de compuertas", y de esta forma, "regular el caudal de agua, salvaguardando el derecho fundamental del acceso al agua".

Además, las legisladoras precisaron que articulaban acciones con la Cancillería, ya que "existe la necesidad de encarar con urgencia y dedicación una verdadera política de estado para garantizar el derecho humano de acceso al agua potable".

Entre los fundamentos de la declaración señalaron que busca "visibilizar y encontrar soluciones a la situación que se vive hoy en la provincia de Misiones, provocado por la escasez de lluvias desde mediados de 2019 y el presunto cierre de las compuertas de determinadas centrales hidroeléctricas" brasileñas.

La histórica bajante de los ríos provoca inconvenientes con la potabilización del agua, "situación que también afecta a otras provincias de la República Argentina, por ejemplo las que comparten el cauce del río Paraná", asegura el proyecto.