La Secretaría de Finanzas logró un canje exitoso del 85% de las obligaciones de corto plazo en pesos, ayudada por las fuertes compras previas que había hecho el BCRA en el mercado secundario mediante una emisión monetaria de $1,2 billón. Pateó así hasta el 2023 una espada de Damocles de $2 billones. De esa manera, solucionó los vencimientos del tercer trimestre y dejó el problema de la deuda en moneda local a un costado, luego de la crisis y corrida que protagonizó el mercado durante junio y julio. Alrededor del 60% de esas obligaciones estaba en manos del sector público y el resto, en torno del 62% de las tenencias de los privados, ingresó gracias a una oferta que resultó muy tentadora, ya que los instrumentos indexarán por inflación o por devaluación, lo que no permitirá que se licúen. Ahora, además de vencimientos por solo $1 billón ($500.000 millones en el próximo trimestre), deberá conseguir más de $700.000 millones para el rojo primario.

Desde Finanzas señalaron: "El Tesoro debía afrontar vencimientos por $615.862 millones en agosto, por $1.123.801 millones en septiembre y por $807.068 millones en octubre. Luego de esta operación de conversión logró reducir los vencimientos proyectados a $115.318 millones, $209.337 millones y $155.336 millones, respectivamente".

Y agregaron: "Cabe destacar que el 83% de los vencimientos proyectados para octubre fueron al instrumento Dual con vencimiento en septiembre de 2023. Es decir, se adjudicaron $651.682 millones para después de las PASO 2023".

Así, Finanzas logró canjear el 85% de las Letras que le vencían en el trimestre agosto-septiembre-octubre. De esa manera achicó en forma sustancial las obligaciones para esos tres meses y de pagos por $2,5 billones, especialmente concentrados en septiembre, pasó a "apenas" $479.991 millones. Engrosó así, por el contrario, los vencimientos de la segunda mitad del 2023, con instrumentos que no pueden ser licuados, ya que ajustarán por inflación o por devaluación. La búsqueda fue poner esas nuevas obligaciones en los meses que menos presión traían: junio, julio y septiembre.

Tal como destacó el economista Fernando Marull, el 62% de los tenedores privados ingresó al canje. "La deuda en pesos corrió en junio y parece que ya se estabilizó", afirmó el titular de FmyA.

Por su parte, el presidente de Patente de Valores, Santiago López Alfaro, señaló: "Sabíamos que el 60% de los vencimientos estaba en manos del BCRA, de la Anses y de otros organismos públicos. Eso era una masa crítica importante. Además, se lanzó una normativa que le permitió a los bancos integrar los bonos como encajes, así que también les convenía pasar a estar indexados. La oferta era tentadora, es un buen resultado y despeja la bola de vencimientos. Ya el tema de la deuda en pesos pasa a estar controlado gracias a una buena oferta y a una señal de confianza del mercado. Ahora el problema es reducir el déficit y conseguir dólares".