Con un ojo puesto en la dinámica inflacionaria y en plena discusión con el FMI, el Gobierno empieza a pensar en mover las fichas de dos variables clave: el tipo de cambio y la tasa de interés. Ninguna de ambas va a seguir un sendero reconocible y predecible por el mercado, sino que se van a ir ajustando de acuerdo a lo que ocurra con la inflación, en base al aprendizaje que dejó lo ocurrido en el cierre del 2020, cuando se empezaron a espiralizar al activarlas. 

Por supuesto, el acuerdo con el Fondo es, por acción u omisión, el marco de toda política económica que se venga, sin embargo, una fuente del equipo económico, clave en el diseño de políticas, destacó que sobre la mesa de negociación no se está discutiendo ninguna medida que avance en una devaluación. Hay conversaciones sobre cuál será el ritmo de la actividad y sobre cuál será el déficit primario, pero no se plantean imposiciones en la administración cambiaria. Eso también en base a un aprendizaje previo: el de las megadevaluaciones que siguieron al primer y segundo acuerdo, en el 2018.

El tipo de cambio ya comenzó a moverse a un ritmo lentamente superior en las últimas semanas. Ese nuevo sendero no seguirá una línea marcada ni será predecible para el mercado, sino que se irá regulando a partir de lo que ocurra con la inflación. No habrá regla. Y si bien hasta acá no se tocó la tasa de interés para no dar una señal al mercado de que se espera un salto de precios, ya se empieza a pensar en una sintonía fina para coordinar inflación, dólar y tipo de interés. 

En ese sentido, un informe reciente de PxQ, la consultora dirigida por Emmanuel Álvarez Agis, señaló que, si sube el tipo de cambio, tiene que subir la tasa, aunque haya también un impacto negativo en materia de impresión de billetes por los intereses que paga el BCRA por Leliq y Pases. Afirmó: “Si la intención del BCRA es acelerar el ritmo de variación diaria del tipo de cambio oficial tal como trascendió y comenzó a evidenciarse en los 2 primeros días del mes, se debería evitar que la tasa de interés quede por debajo de la variación del tipo de cambio, sobre todo para evitar desincentivos a liquidar exportaciones”.

Ahí también entra a jugar la experiencia del 2020: con tasa baja y devaluación algo más veloz, para los exportadores es negocio endeudarse en pesos y retrasar la liquidación, mientras que a los importadores y deudores les conviene apalancarse en pesos y pagar obligaciones en divisas. En el Gobierno empiezan a reconocer esa necesidad de mirar la tasa y pensar en movimientos.

Para el director de Epyca, Martín Kalos, una suba de la tasa para volverla positiva es fundamental para dar una señal de normalización: “Normalizar es reactivante para la economía hoy. Mantener la represión financiera no. No puede ser que de entrada las personas sepan que si ponen dinero en un plazo fijo pierden. Lo importante no es hacer un shock sino dar la señal de que se va desreprimiendo. Si se apuntá a una inflación de 44%, poner una tasa de 45%, para que vaya siendo creíble que puede haber tasa positiva, con 38% ya sabemos que no va a serlo”. 

Y agregó: “No hay fundamento macroeconómico para corregir el tipo de cambio. El nivel es razonable: se ve en los números del TCRM y en que la UIA aun no se quejó demasiado. No hay atraso, al atraso actual se comió la devaluación de los años anteriores. Dicho eso, hay expectativa de que devalúes un mínimo. Se necesita un juego de salto mínimo que calme la expectativa, generando los menores contratiempos nominales posibles, porque si pega en la inflación, pega en el salario real”. 

El analista financiero Christian Buteler destacó que el alza del tipo de cambio ya es una realidad: “Trepó 0,7% en las últimas dos semanas y antes lo hacía al 0,5%, es una suba de casi 50%. Sobre la cuestión de la tasa es importante un ajuste porque hoy la tasa es negativa y subirla es la manera de que se empiece a pensar en no irse al dólar y quedarse en pesos. Pero hay que tener en cuenta que genera más déficit cuasifiscal por los intereses que pagan las Leliq. No esperaría una suba importante sino que se va a intentar bajar la inflación para ir volviéndola positiva. En realidad, sería importante que la suba de la tasa la haga el Tesoro, que capte más pesos del mercado y que no precise financiamiento del BCRA vía emisión”.

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