Ungido por el presidente, el ministro de Economía, Martín Guzmán, logró imponer su criterio para enfrentar una de las principales preocupaciones económicas actuales del Gobierno: las presiones devaluatorias reflejadas en la brecha cambiaria. Por un lado, se avanzará en su decisión de intentar contener las expectativas con gestos hacia el mercado. Por otro, anunció un cambio de dirección en las regulaciones para la operación de los dólares financieros, que implicaría flexibilizar algunas de las restricciones al contado con liqui (CCL).

"Vamos a facilitar esas operatorias", afirmó Guzmán durante una entrevista realizada en el Coloquio de IDEA. "Control tras control, el mercado del CCL se fue achicando y se volvió más volátil. Si es un mercado chiquito, es muy volátil y eso afecta a las expectativas", agregó.

Como contó BAE Negocios, existía en el equipo económico un importante debate sobre las medidas a tomar para calmar a las cotizaciones paralelas. El diagnóstico común es que la principal tensión es generada por la demanda de fondos extranjeros que se quedaron atrapados en activos en pesos producto del cepo. Actores que pugnan por dolarizarse y fugarse a través CCL, una operatoria financiara conocida, justamente, como "dólar fuga".

Una de las alternativas bajo análisis, publicada por este diario, era restringir aún más la operatoria de esos fondos, que habían ingresado durante el macrismo a hacer carry trade (la famosa bicicleta financiera). Hace un mes ya fueron excluidos del dólar MEP, que se realiza dentro del mercado local a través de agentes de Bolsa. Al mismo tiempo, se aumentó el plazo mínimo de tenencia de los títulos para operar el CCL, llamado parking en la jerga de la city, de cinco a quince días.

Junto a otros funcionarios de peso del gabinete económico, el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, es el principal impulsor de un incremento en las restricciones. Aunque faltan detalles de las medidas a aplicar, el mensaje de Guzmán pareció confirmar que se impuso su criterio: que una apertura para habilitar la salida de esos fondos podría generar una mayor oferta, bajo la idea de que el precio actual del liqui está caro y que "no representa la realidad argentina". Días atrás, en el Cohete a la Luna, Alberto Fernández había anunciado que la última palabra en materia económica la tendría de ahora en más el Ministro de Economía.

El viernes, después de las palabras de Guzmán, el CCL revirtió su escalada. Tras dos ruedas con subas en torno al 5%, cerró con una baja del 2% a $165,31. Pero habrá que esperar a los próximos días, ya con mayores precisiones de los cambios, para ver si el respiro se convierte en tendencia.

El escenario elegido por el ministro para ratificar la estrategia de que el dólar oficial acompañe el ritmo de la inflación y evitar una devaluación fuerte no fue casual. En el foro empresario, enfatizó su apuesta a que el programa con el FMI cristalice un plan de recorte gradual del déficit fiscal y del financiamiento con emisión monetaria, como señal para "anclar las expectativas" del mercado y calmar la tensión cambiaria.

"Seguimos trabajando en estabilizar la macroeconomía. La parte más importante del programa con el Fondo es que se va a enviar al Congreso y se va a determinar un sendero fiscal acompañado de uno de reducción de las necesidades de financiamiento monetario, tratando la sostenibilidad fiscal como política de Estado", destacó. Un anticipo está en el presupuesto. Si bien plantea un déficit primario de 4,5% del PBI cubierto en un 60% con emisión, es 3 puntos menor al previsto para 2020 e incluye la eliminación del gasto en IFE y ATP.