El representante de la Argentina ante el directorio del Fondo Monetario Internacional, Sergio Chodos, aseguró hoy que el Gobierno "tiene una preferencia por evitar el default", pero aclaró que la prioridad "es la sustentabilidad" de la deuda.

"Nosotros tenemos una preferencia muy fuerte por no caer en default y vamos a hacer cualquier cosa, dentro de lo posible, para que la reestructuración sea ordenada. Pero tenemos la prioridad en la sustentabilidad. Me parece que ahí lo que opera es que hay una prioridad y una preferencia", sostuvo el funcionario del gobierno nacional.

En declaraciones radiales, Chodos resaltó: ¿qué es lo que hizo el Gobierno para hacer viable la preferencia? Por ejemplo, estuvo pagando con reservas -y hasta quizás poniendo más de lo que se podía poner- 4 mil millones de dólares, regularizando la curva en pesos".

A su criterio, "esta semana es una semana de diálogo con los acreedores. El hecho de que hayan presentado contrapropuestas es una noticia en sí. Están en análisis y evaluación".

"Salvo aquella totalmente fuera de margen que se había presentado originalmente, no teníamos propuestas específicas. No es que se había denegado el diálogo", añadió.

El domingo, Alberto Fernández mantuvo una reunión con el ministro de Economía, Martín Guzmán, y otros miembros del gabinete económico para analizar las tres contrapropuestas de reestructuración de la deuda hechas por los bonistas privados externos. 

El próximo viernes vence el plazo para que la propuesta Argentina sea aceptada o rechazada, aunque si las negociaciones se encauzan esta semana podría acordarse que se prolonguen más allá de esa fecha.

Chodos recordó que "en los 70, los grandes jugadores eran los bancos. Blackrock son los herederos de los Citibank y JP Morgan, son los que siguieron a los grandes bancos. Según el momento, los activos de Blackrock son 7 o 5 veces el PBI de la Argentina". "Estos fondos tienen una agenda dual porque son los que tienen acreencias en varios países en dificultades, por ejemplo Ecuador, El Líbano", explicó.

El funcionario expresó además que el diseño de la operación de reestructuración "permite que con las mayorías adecuadas en cada serie distinta de bonos, se pueda tener una voluntad común que arrastre a todo el bono específico, lo que se llama cláusula de acción colectiva".

"También, permite que si no se llega a esas mayorías, el Gobierno pueda seguir igual adelante con una operación de canje como la de 2005, si se quiere, en el sentido de no arrastrar a las minorías respectivas", puntualizó.

Chodos consideró que "esto se da porque el canje no tiene umbral mínimo de aceptación, que es un número mediante el cual si no se consigue la aceptación de determinado porcentaje, entonces se tira todo para atrás y a empezar de nuevo. El Gobierno perfectamente puede ir adelante con el número que entienda adecuado".

El FMI, por su parte, apoyó en numerosas ocasiones este año la visión argentina de sostenibilidad de la deuda y reclamó una "contribución" a los bonistas privados.