La falta de inversión comienza a ser un problema para la recuperación económica: las inyecciones de recursos para incentivar al consumo se pueden encontrar con un techo por el lado de la oferta. Y es que en los últimos dos años se destruyeron 30.000 empresas, según datos de Afip, particularmente en el sector servicios. Esa caída en la capacidad instalada, que precisa de un shock de inversión, le pone un techo a la recuperación. Por el lado de los bienes, el rebote fue rápido y ya está cerca de los niveles óptimos de uso de las instalaciones, lo que parece predecir un freno en su crecimiento.

Ambas coyunturas, la del sector servicios y la de los bienes, apuntan a una exigencia en común y es la de que suba la inversión, ya que en ambos casos es necesario un incremento de la capacidad instalada. En ese sentido, se destaca el reciente parate de la formación de capital. Un informe publicado por el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA) se refirió al amesetamiento de la economía: “Obedece al magro repunte que se observa en el consumo, sumado al freno que se observó en lo que va del año en la inversión, tras el fuerte repunte que había mostrado en la segunda parte del 2020. 

El economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Matías Wilson, señaló que la incertidumbre sobre la economía que viene es un palo en la rueda: “El año pasado decíamos que iban a haber efectos transitorios y permanentes. Había que tratar de minimizar el impacto de los efectos permanentes. El quiebre enorme de empresas te genera cierta dificultad para la recuperación en el mediano plazo, ya que queda una menor capacidad instalada”. 

Y agregó: “El efecto pandemia es eso. Y el efecto propio de la Argentina es que está faltando señalización, contar un poco más cuál va a ser la política económica. Están jugando las dos cosas. Ahí el problema es la inversión, que se maneja por varios factores: tasa de interés, inflación y expectativas del nivel de actividad. Si tenés mucha incertidumbre para adelante, todos los proyectos de inversión se van a ir frenando”.

Además, Wilson afirmó que, "como el sector servicios representa al 63% del PBI, se puede asumir que la recuperación tendrá un ritmo similar al de la economía y terminará de llegar a los niveles recesivos del 2019 recién en el 2023”. 

Finalmente afirmó: “Se pueden aplicar políticas de ingreso keynesianas y así incentivar a la demanda agregada. Pero, si no mirás la oferta agregada, se generan cuellos de botella, es necesario importar y empiezan a faltar divisas. Es complejo. Con la demanda agregada sola no se puede. Es necesario invertir y mirar a la oferta, porque si cae además tenés presión sobre los precios”. 

Un informe reciente de Ecolatina detalló que, “según los datos publicados por Afip, se perdieron una totalidad de 30.000 empresas en los últimos dos años (considerando los datos a mayo de 2021, último disponible), y casi el 90% de ellas estaban vinculadas con la provisión de Servicios”. Y señaló: “Esto podría darse por la pérdida de capacidad instalada, si los cierres prolongados hubieran llevado una reducción en la cantidad de proveedores”.

Por el lado de los bienes destacó: “Considerando que este sector ya recuperó todo el terreno perdido por la pandemia e incluso gran parte de lo cedido en 2018 y 2019, es posible que el ritmo de crecimiento se desacelere. En este sentido, destaca que el uso de la capacidad instalada está solo un 3 puntos por debajo del promedio de 2017, que representa el máximo de la serie de los últimos años, por lo que el espacio para seguir creciendo sin ampliar la capacidad productiva es acotado.” 

Algo de eso mostraron los datos de empleo industrial reseñados el martes por la UIA, a través del Informe de indicadores laborales de la industria: “En julio, el empleo industrial registró un amesetamiento. Tuvo una leve caída mensual de 259 trabajadores (primera variación negativa desde que comenzó la recuperación en junio de 2020), y un menor ritmo de incremento interanual (2,6%) Los datos van en sintonía con la caída observada en los indicadores industriales durante el mismo mes (IPI Indec con caída de 2,6% mensual)”.

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Mariano Cuparo Ortiz

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