En lo que va de julio, el crédito productivo continuó creciendo a menor ritmo que en los primeros meses de cuarentena. Eso a pesar de que los depósitos trepan con mucha mayor fuerza. Los bancos están cada vez más líquidos, prestan relativamente menos y usan los fondos para invertir en Leliq y Pases. Con todo, la política oficial anticrisis logró apuntalar al crédito productivo, en un contexto de desplome de la actividad.

En la primera quincena de julio, los préstamos destinados a las empresas treparon 3,4% nominal respecto al mismo plazo del mes previo. La variación real depende de qué inflación se tome. El consenso de bancos y analistas de la city relevado por el REM espera una de 2,5% para el mes. En ese caso, en términos reales el crédito trepó 0,9%. Se trata, en cualquier caso, de variaciones inferiores a las de abril y mayo, cuando el crédito productivo trepó en torno al 15% real (18,7% en abril y 12,3% en mayo). En junio quedó muy cerca de la inflación, con una suba de 0,7%.

En julio, los depósitos en plazo fijo treparon 9,4% nominal. Se trata de un salto de 6,7% real. Evitando el camino de la intermediación financiera, los pasivos remunerados, es decir los Pases y las Leliq, están en su punto más alto desde mediados del 2018 y representan el 105% de la base monetaria y el 46% de los depósitos.

Dos lecturas. Por un lado, la política de créditos subsidiados logró apuntalar a los préstamos. Por otro, la tasa positiva de los pasivos remunerados brindó un incentivo a mantener encajados los depósitos. Teniendo en cuenta el fenomenal desplome de la actividad, que los créditos productivos sigan marcando mejoras reales implica que la política oficial, a través del ofrecimiento de garantías y tasas subsidiadas al 24%, viene siendo efectiva. Pero a la vista de la creciente liquidez de las instituciones financieras, se observa que la dinámica de los préstamos viene muy lenta.

La economista de Econviews, Mariela Díaz Romero, dijo a BAE Negocios: "Los préstamos vienen desacelerando. El grueso de la asistencia se concentró en abril. Es un tema complejo, porque los bancos están muy líquidos. La velocidad a la que se pueden otorgar viene dada por el Fogar, porque el riesgo para las empresas sigue alto. Los bancos no pueden prestar si su balance se expone a un incumplimiento, entonces el crédito subsidiado necesita sí o sí el aval del Estado. Lo que hace crecer los pasivos remunerados es la necesidad de absorber pesos para evitar el exceso de liquidez y la tasa que se paga por esos pasivos. Igual, el crédito productivo viene creciendo y la caída sería grave si no estuvieran dando esos créditos subsidiados".

Un informe de LCG resaltó el fenómeno: "El nivel de liquidez de los bancos se mantiene en aumento. La liquidez excedente, medida por las colocaciones en Pases y Leliq, está en el nivel más alto desde mediados de 2018. La contracara es la escasa dinámica del crédito, más allá del impulso que el Gobierno intenta otorgarle. En un contexto de depósitos creciendo a tasa del 20% anual real, los préstamos al sector privado todavía caen 3% medido en términos reales". 

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Mariano Cuparo Ortiz

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