El Indec agregó nuevos datos sobre panorama inflacionario con el que cerró el primer semestre del 2021. Los precios mayoristas, que dan cuenta de la dinámica de los costos empresarios, y por ende pueden mostrar algo de la tendencia que se viene para el resto de los precios, subieron 3,1% durante junio. Se trata de una muy leve desaceleración respecto al 3,2% de mayo, aunque todavía en niveles demasiado altos. Por su parte, los costos de la construcción tuvieron una desaceleración un poco más importante.

Así, los mayoristas lograron aminorar los incrementos por tercer mes consecutivo, luego del 3,2% de mayo, de la mano del ritmo cada vez más lento del crawling peg y el atraso tarifario. Se logró dejar atrás el pico de 4,8% alcanzado durante abril y el 6,1% de febrero.

En cuanto a los costos de la construcción, la desaceleración fue algo más significativa. Dejando de lado el costo de la mano de obra, que fue casi nulo (y en cambio traccionará a los costos de julio, ya que hay una cuota paritaria de 10%), se observó un incremento de 3,6% en los materiales, que todavía es alto pero implicó una desaceleración respecto al 4,1% de mayo y abril. Los gastos generales, que incluyen cuestiones como los andamios, los volquetes y el uso de maquinarias, desaceleraron fuerte: subieron 1,4% en el mes, mucho menos que el 4,3% de mayo. Con todo, los costos de la construcción registraron un alza de 2%, un total de 0,7 puntos menos que en mayo.

Los números fueron publicados por el Indec. En cuanto a los precios mayoristas, los que volvieron a traccionar con mayor fuerza durante el mes fueron los precios del petróleo y el de los combustibles, una dinámica que se viene observando desde principios de año. Los precios internacionales jugaron con mucha fuerza a lo largo del 2021. En junio, mientras el petróleo brent volvió a marcar una suba mensual, los commodities del agro dieron una tregua en cuanto a lo inflacionario y así los precios mayoristas del sector fueron deflacionarios, con una baja de 2,2%.

En definitiva, entre petróleo y combustibles le agregaron 0,9 punto al IPIM, con incrementos de 4,5% y 5,6%, bien por arriba del promedio, respectivamente. Es decir, dejando de lado a esas categorías, la variación de junio podría haber sido de 2,2%.

Los precios de productos importados también dieron tregua y marcaron una suba de 2,5%, bien por debajo del promedio, lo que da cuenta del efecto del atraso cambiario en clave electoral al que viene apostando el BCRA, haciendo cada vez más lento el crawling peg y aprovechando el margen de competitividad que muestra el tipo de cambio real multilateral. Lo propio ocurrió con el atraso tarifario: la energía eléctrica subió apenas 0,8%.

La canasta de precios mayoristas está principalmente formada por insumos transables, por lo cual el dato del IPIM da cuenta, en cierta forma, de la variación mensual de costos empresarios. En lo que va del año acumularon un incremento de 29,8%, por encima del 25,3% que marcó el IPC del Indec para el mismo período. Es decir, hubo subas en los costos que no se vieron del todo reflejadas en los precios de los productos al consumidor. 

Algo similar se observa en la variación interanual, que trepó hasta 65,1%, muy por arriba del 50,2% del IPC interanual. Se trata de costos que pueden presionar a futuro.

Para lo que viene, sin embargo, esas presiones se irán moderando, ya que se espera que los costos empresarios sigan desacelerando, de la mano de la política cambiaria, que mantiene al dólar oficial, definitivamente el de mayor influencia en los transables, bien por abajo del promedio de los precios.

Desde la consultora LCG señalaron: “La disminución en la tasa de aumento de los precios mayoristas del último trimestre podrá verse acentuada en los meses siguientes, puesto que el BCRA redujo casi a la mitad el ritmo de depreciación del dólar oficial durante los últimos dos meses, desde el 2,3% mensual hasta el 1,3%”.

Y agregaron: “En concordancia con los precios mayoristas, los costos de la construcción podrían verse suavizados producto de un ritmo de devaluación significativamente menor. No obstante, los próximos ajustes salariales en conjunto con un mayor estímulo a la construcción operarán como un contrapeso en dicha dinámica”.

Desde ACM coincidieron, aunque remarcaron que el cepo interfiere parcialmente en el efecto del tipo de cambio sobre los precios, ya que el costo de reposición pasa a relacionarse con el dólar paralelo en algunos productos: “En los próximos meses podría observarse una continuidad en la dinámica de desaceleración ante la menor tasa de devaluación esperada como también por la desaceleración e incluso caída en el precio internacional de ciertos commodities. Por otro lado, las restricciones a la importación podrían provocar que la variación en los precios de los bienes importados continúe por arriba de la tasa de devaluación”.

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Mariano Cuparo Ortiz

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