Los precios de los alimentos se dispararon con fuerza hacia el cierre del 2020 y arrastraron con ellos a las canastas de pobreza e indigencia. Los precios de los commodities del agro y la suba del precio del dólar son la principal explicación de un fenómeno que, luego del conflicto con el campo en el 2007, no encuentra solución. La pobreza continuó subiendo durante el segundo semestre y se espera que llegue al 42,4%, de la mano de una aceleración de los precios en los últimos meses y de la caída pandémica del empleo y los ingresos.

La Canasta Básica Alimentaria (CBA) subió 45,5% en la totalidad del 2020. El director de Epyca, Martín Kalos, dio a BAE Negocios una respuesta a la pregunta histórica de por qué siendo un país productor de alimentos, sus precios suben tanto. Explicó: “La base del precio de cualquier mercado es el costo de producción. Pero también la oferta y demanda. El tema es que, en un mundo globalizado, Argentina tiene demanda nacional e internacional. Si el precio internacional aumenta, los productores y distribuidores de alimentos pueden hacerse de un mejor precio afuera o exigir que se equipare el precio interno”.

Y agregó: “Por eso el aumento de los commodities impacta también en el mercado local. Argentina produce commodities agroalimentarias y entonces el aumento de los precios internacionales lleva también a un aumento del precio local. Ahí también incide el aumento del tipo de cambio, que fue por arriba de la inflación promedio durante el año pasado. Eso hace que los precios internacionales se traduzcan más caros todavía en pesos, a la hora de decidir si exportar o vender en el mercado interno”.

Fuente: Indec

En línea, cabe destacar en ese sentido que los productos agropecuarios aumentaron 7,2% en diciembre y 54,4% durante la totalidad del 2020, tal como mostró hace pocos días el Índice de precios internos al por mayor (IPIM), que publicó el Indec. Efectivamente, la dinámica del dólar y de los precios de la soja, maíz y trigo fueron los explicaron esa suba.

Además, el IPC Alimentos y bebidas, que tal como explicó el director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, mide la misma canasta que la CBA pero ponderada según los hábitos de consumo (y la CBA según las necesidades nutricionales) subió 4,4% en diciembre y 42,1% en el año.

Por todo eso, era esperada la disparada que se observó durante el cierre del año. En concreto en diciembre, la Canasta Básica Total (CBT), que marca la variación de la línea de pobreza, saltó 4,7%. Peor aun fue el incremento de la CBA, que representa a la línea de indigencia: sufrió un incremento extraordinario de 5,1%.

Los datos fueron publicados por el Indec a través del informe de Valorización mensual de la Canasta Básica Alimentaria y de la Canasta Básica Total, del Gran Buenos Aires. En la totalidad del año, la línea de pobreza subió más que el IPC Nacional: la suba fue de 39,1% (contra 36,1% de los precios al consumidor). Y peor aun fue el desempeño de la línea de indigencia, con un aumento de 45,5% interanual en diciembre.

De esta forma, una familia tipo, de cuatro integrantes, necesitó un ingreso de $54.207 para no ser considerada dentro de los índices de pobreza. Y $22.680 para no estar dentro de los de indigencia. En ambos casos, las estadísticas oficiales dan por hecho que el hogar es propietario. Por lo cual, si no lo es, cabe agregar el costo del alquiler a esa necesidad de ingresos.

Más en detalle: según un relevamiento del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), en enero un departamento de tres ambientes tuvo un costo de $44.331 mensual en CABA. Por lo cual, una familia tipo no propietaria necesitó en torno a $98.538 para no caer en la pobreza.

En cuanto a las canastas individuales, una persona necesitó $17.542 para no ser considerada pobre. Y $7.340 para no ser indigente. Según las estimaciones  del investigador de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), Martín Rozada, la pobreza trepó al 42,4% en el segundo semestre.

Acerca de las posibles soluciones al problema de las subas de alimentos, Kalos afirmó: "Las retenciones móviles que intentaron implementarse en 2007 eran una forma de que la suba de precios internacionales impacte menos adentro. Como vender afuera reporte un aumento menor, tampoco se vende más caro acá. Claro que eso es políticamente impracticable desde aquel entonces. Pero mecanismos como ese existen, aunque requieren la voluntad política de ponerle una traba al precio de exportación. Tiene que estar bien armado, por supuesto, para que no afecte al negocio, que era el problema que tenía aquella propuesta del 2007. Por otro lado, hay una inflación muy alta. Y aumentos de costos que van a la par. Es necesario bajar la inflación para moderar los costos. En el corto plazo no se va a poder desenganchar a ningún precio del resto". 

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Mariano Cuparo Ortiz

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