El debate sobre ajuste fiscal o política expansiva se instaló en el seno de la coalición gobernante, el Frente de Todos, tras la derrota electoral en las primarias, pero ya había sido planteado antes y, todo indica, continuará en las próximas semanas ya que comienza el tratamiento del Presupuesto 2022, donde queda reflejado el destino de las partidas. El presidente Alberto Fernández cambió parte del Gabinete pero dejó a todo el equipo económico, con el ministro Martín Guzmán a la cabeza para defender el Presupuesto, cerrar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y, de paso, meter los pies en las arenas movedizas de la réplica a la vicepresidenta Cristina Kirchner sobre el ajuste. "Lo que nos enseñan en la facultad es que las estadísticas se pueden utilizar para lo que uno quiere. Si uno mira las cuentas fiscales, evidentemente hay un ajuste importante en los primeros ocho meses con solo 1% del PBI contra casi 5% del año pasado", analiza el economista y presidente de la consultora Analytica, Ricardo Delgado.

—¿Entonces sí hay ajuste?

— Hay una primera señal de ajuste. Pero cuando se mira lo que sucedió con el gasto hay ciertos grises. En las jubilaciones el ajuste fue importante y hasta junio había caído en términos reales casi 10 puntos y también lo hizo la partida de asistencia social. También hubo un aumento de ingresos que no estaban calculados en el presupuesto y que también forman parte de los reclamos del kirchnerismo. Por ejemplo, el aumento muy importante del precio de la soja que implicó al gobierno recaudar 9.000 millones de dólares extra que fueron parte de la explicación de reducción del déficit fiscal.
 

— El planteo es que podría haberse utilizado para una política expansiva y no de achicar el déficit. Algo que se hizo en el Gobierno de Cristina cuando se subestimaban ingresos

— Eso fue exactamente así y es lo que no está pasando ahora. Ese es el punto
 

— ¿Hay margen para ser más expansivo o es tiempo de contracción para dar señales en la previa al cierre con el FMI?

— Creo que lo que hizo Guzmán estos meses fue mostrar un sendero de ajuste fiscal en vistas a cerrar esa negociación que es absolutamente necesaria para darle a la Argentina un sendero una hoja de ruta en términos económicos que el gobierno hoy se niega a plantear, con una situación de ausencia de plan. Ha habido señales de que este acuerdo del Fondo va a servir en esa dirección. Pero hay un segundo elemento más de fondo sobre cuántos pesos adicionales queremos tener. Porque ya hay muchos y con un 50% de inflación, tener pesos implica perder poder de compra.

"Hay que tener en claro un sendero macro de cómo se va a financiar el déficit  en una economía que, como dijo la vicepresidenta, es bimonetaria"

 

— Eso se refleja en el mercado de deuda

— El Tesoro viene colocando deuda ajustada por el tipo del cambio, dólar linked, porque hay una presunción de que después de las elecciones va haber alguna corrección cambiaría. Entonces, tener pesos hoy se hace cada vez más costoso para el sector privado y la posibilidad de expandir mucho el gasto es un riesgo importante.
 

— También se vio presión sobre los dólares financieros

— Lo que se está demandando al final del camino es un programa que baje la inflación. Me parece que hay que tener muy en claro que una economía no puede ordenarse con los desequilibrios graves que tiene, y que no son de los últimos dos años sino que vienen de larga data y que se agudizaron en 2018 cuando apareció el Fondo Monetario nuevamente en escena. Sin un ordenamiento macro que baje la inflación que es del 50% no se puede planificar, no se puede proyectar producción y no se puede pensar en crear empleo. El Gobierno debería tenerlo claro. Cuando uno mira el Presupuesto para el año que viene con una inflación del orden del 40% tiende a tomar cierta cautela y en el mercado se traduce en aumento de los dólares financieros que estamos viendo.
 

—¿Cómo cree que debería ser ese camino de convergencia hacia una inflación más baja?

— Se tomaron medidas sectoriales puntuales que intentan atacar algunos problemas, que hay que atacar sin duda, con programas de estabilización de precios que tiene que ver con generar más competencia, crear más oferta y desalentar prácticas monopólicas Eso está muy bien. Pero necesitás tener en claro un sendero macro de cómo vas a financiar el déficit en una economía que como dijo la vicepresidenta, es bimonetaria. Los argentinos usamos los pesos para la transacción cotidiana pero cuando pensamos en nuestros ahorros y cuando el sector privado piensa en sus ganancias, lo piensa en dólares. Entonces, hay una puja por dólares cada vez más escasos y pesos que cada vez son más, en una ecuación desequilibrada en la que se termina perdiendo si hay devaluaciones. Al final del día, la inflación va aumentar porque muchas empresas necesitan dólares para importar y pagar los insumos que necesitan para producir en Argentina.
 

— ¿Preocupa el nivel de reservas?

— Lo que estamos viendo en las últimas ruedas Post PASO en general es una pérdida de reservas. El Banco Central está perdiendo, todavía nada muy alarmante, y empieza a vender posiciones a futuro que estaban en cero antes de las PASO con el objetivo de anclar estas expectativas que de poco estaban empezando a repuntar y con una mayor intervención diaria en los mercados Contado con liqui y MEP que, de alguna manera también se utilizan para intervenir esos mercados. Todo esto en un contexto de reservas escasas y que muestran una trayectoria que por lo menos hace encender algún alerta en una economía a la que le cuesta mucho generar dólares y es un desafío hacia adelante cómo generarlos y que le permitan a los inversores estar tranquilos y no entrar a tomar posiciones de cobertura.
 

—¿Se necesita un plan económico que dé fortaleza política?

— Se necesita primero una decisión política muy fuerte para sostener un programa que va a llevar años y que tiene que tener una hoja de ruta transmitida a la sociedad porque va a haber que hacer esfuerzos y en la que, seguramente, sectores de la oposición van a tener que estar adentro porque una parte de ese programa que, si son gobierno en 2023, van a tener que implementarlo. En un contexto además, de un programa con el Fondo que lo pone como actor protagónico por los próximos 10 años en los que va a venir cada 6 meses a mirar las cuentas de la Argentina.

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