Las trabajadoras de casas particulares atraviesan la segunda ola de coronavirus en Argentina desprotegidas y con miedo, tanto al virus como a los efectos económicos de la pandemia. Pese a que su tarea está habilitada a realizarse hasta en las zonas con restricciones más duras, la informalidad laboral crece a más del 77%, los sueldos no alcanzan y la exposición al virus es alta: denuncian que las empleadoras no las proveen de los cuidados necesarios para trabajar.

El descuido a las que cuidan

Nos ven como un servicio, no como personas”, definió Matilde Britez, secretaria administrativa y delegada de la ahora llamada Asociación de Trabajadoras del Hogar y Afines (ATHA, ex UTDA), sobre el trato con quienes las contratan. “A ellas les importa que cumplamos con el horario, el servicio que están pagando. No importa si la trabajadora tiene dos horas de vuelta hasta llegar a su casa y se pasa del toque de queda que es a las 20”, describió sobre las restricciones de circulación nocturnas en el Área Metropolitana de Buenos Aires ( AMBA).

En las casas donde trabajan “se cuidan ellos”, pero no a ellas. No les dan los elementos necesarios para protegerse del virus: barbijo, guantes, máscara, alcohol. Los maltratos de siempre tomaron otra forma con la pandemia. “Compañeras incluso contaron que con casos positivos de Covid-19 en el hogar a donde trabajan las hicieron ir a limpiar igual”, advirtió Britez sobre conflictos recientes, en un contexto de 30.000 casos de coronavirus al día.

Fuente: OIT

En octubre del 2020 las empleadas en tareas domésticas de todas las categorías pudieron volver a sus lugares de trabajo, con el derecho a la licencia por la escolaridad virtual de los hijas e hijas y a excepción de las que integran los grupos de riesgo (embarazadas, mayores de 60, inmunodeprimidas, diabéticas, cardíacas, entre otras). También pudieron volver a utilizar el transporte público luego de estar inhabilitadas por la cuarentena que comenzó en marzo de ese año. 

Tiempo en el que a varias, “les daban a entender que si se volvían a sus casas no iban a volver más, o al revés, no se podían ir de ahí”. “Las amenazaron con los salarios, las hicieron cambiar de categoría para que puedan seguir yendo a trabajar. Vivieron situaciones de encierro, fue terrible”, relató.

Sin IFE, sin bono de 15000 de Anses

En ese período fueron beneficiarias del Ingreso Familiar de Emergencia ( IFE) que entregó el Gobierno a los sectores más vulnerables pero en contracara, víctimas de un tsunami de despidos que dejó a al menos 277.500 personas sin trabajo, un 38% de la fuerza laboral.

De aquellas, “muy pocas” pudieron volver a trabajar, aseguró ATHA a BAE Negocios. Y en el nuevo bono de 15.000 pesos de Anses por las nuevas medidas en el AMBA, no están contempladas. Es un rubro conformado por 1.4 millones de personas de las cuales un 99,3% son mujeres mayores a 35 años, según datos del Ministerio de Trabajo, es decir, la población sobrerrepresentada en los deciles más bajos de ingresos.

Además, un 77% está en situación de informalidad y la tasa de no registro es mayor cuanto menor es la carga de horas que trabajan en el empleo principal, y así, pierden los derechos adquiridos en la Ley 26.844 sancionada en 2013 que estableció un Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares.

Manifestación al Ministerio de Trabajo de ATHA

Un informe de la OIT alertó sobre el estado crítico de las relaciones laborales no registradas en plena emergencia sanitaria. “No tienen seguro e indemnización por desempleo, cobertura por riesgos en el trabajo, licencias por enfermedad u obra social que les permitan estar cubiertas ante todas estas contingencias”, explicó Eva López Mourelo a cargo del área de mercados de trabajo inclusivos.

Y añadió: “De allí la importancia de recordar que el servicio doméstico no es una ayuda, sino un trabajo, que a las trabajadoras domésticas les corresponden los mismos derechos laborales que a las y los demás trabajadores y que  tanto ellas como los empleadores tienen derechos y deberes que deben cumplirse”.

Trabajo insalubre, sueldos bajos

En su último reclamo al Ministerio de Trabajo, ATHA pidió bajar la edad jubilatoria a 50 años con un máximo de 10 años de aporte ya que se trata de un rubro insalubre al que las mujeres entran en “edad mediana” y eso significa no alcanzar los 30 años de aportes para realizar los trámites, con el alto nivel de informalidad como factor agravante.

Ahora el foco volverá sobre los salarios. En abril las empleadas de casas particulares recibieron el último porcentaje de aumento de la paritaria 2020 que cerró la Unión de Personal Auxiliar de Casas Particulares (UPACP) con el Gobierno y que constó de un 28% en tres cuotas. El sueldo promedio está hoy en 22.000 pesos, por debajo de la Canasta Básica Alimentaria que mide el Indec y marca la línea de indigencia, que se ubica en 25.685 pesos. 

El sindicato de trabajadoras exige la reapertura de paritarias bajo su nuevo nombre: en femenino. Se "cansaron" de la "Unión de trabajadores domésticos y afines", UTDA, y su conducción a la que definieron como "ausente, autoritaria y más interesada en obtener beneficios personales que en lograr reivindicaciones para nuestro sufrido y postergado colectivo laboral” de Daniel Marenco. “Vamos a seguir luchando bajo este nombre que nos representa más”, aseguró Britez.

Beneficios de registrar el empleo doméstico: para la trabajadora y el empleador

"El empleador tiene la obligación de registrar y que la trabajadora sepa que tiene derechos que le garantizan el acceso a todos los beneficios que brinda la ley”, afirmó Carmen Britez, Secretaria de Organización y Actas de la UPACP.

Como trabajadora, estar registrada garantiza el acceso a los beneficios de la Seguridad social, por ejemplo: 

  • una futura jubilación, 
  • Obra Social, 
  • posibilidad de contar con las diversas licencias previstas, entre ellas la de maternidad que paga Anses, 
  • cobertura por accidentes de trabajo (ART)
Fuente: OIT

Como empleador, además de ser una responsabilidad jurídica, registrar a la trabajadora te protege, entre otras cosas, de: 

  • sufrir posibles demandas legales vinculadas con aportes no realizados,  
  • costos derivados de eventuales accidentes de trabajo, 
  • multas indemnizatorias debidas a la identificación del trabajo informal. 

Vacunas para trabajadoras de casas particulares

Diferentes ONGs y asociaciones internacionales de protección del empleo pidieron que las empleadas para tareas domésticas sean vacunadas contra el coronavirus al ser consideradas trabajadoras de ´ro,era línea por encontrarse "en el sector de la economía del cuidado de alto riesgo, de acuerdo con estimaciones de  la CEPAL y recomendaciones de la OMS, se ubican muy por encima de otros sectores de trabajadores  prioritarios como el de educación".

"Durante este tiempo de crisis han estado expuestas a los contagios locales, por ejemplo, durante el  traslado en  transporte público a  sus empleos en horas pico, usualmente  son  trayectos largos en  medios de transporte deteriorados con pocas posibilidades de distanciamiento social. Además, son  las  principales  responsables  del  cuidado  de  personas  vulnerables  a  la  pandemia  por  ejemplo  personas adultas mayores, niños/as, personas con enfermedades de alto riesgo", indicaron la  Red  INSP!R  y  WSM,  la  Federación  Internacional  de  Trabajadoras  del  Hogar  –  FITH,  y  CARE.

Empleo doméstico: escala salarial abril 2021

Fuente: ATHA

 

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