El ministro de Economía, Martín Guzmán, subrayó este lunes la necesidad de que Argentina cuente "con una moneda propia" contra la preferencia por el dólar, como así también la importancia de "ser cuidadosos con la emisión y lo fiscal". En este sentido, defendió el acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional ( FMI) y aseguró que "un no acuerdo era ajuste". 

En declaraciones radiofónicas, el funcionario explicó que "cuando un país lleva mucho tiempo con inflación de dos dígitos, eso tiende a generar una desconfianza en la moneda". Por esta razón, Guzmán consideró que "no es consistente pensar que el Estado puede vivir de vivir prestado o emitir una moneda que la gente quiere menos".

"Hay que tener cuidado con lo fiscal y elegir dónde se utilizan los recursos"

"En ningún país del mundo funciona que haya déficit persistente financiado por una moneda que la gente por la inflación dejó de querer", añadió.

Emisión y dólares

En otro orden, se refirió a la dependencia de la economía local al dólar y subrayó que "la Argentina necesita una moneda propia". Y detalló: "Si decimos que hay bimonetarismo, al mismo tiempo tenemos que ser cuidadosos con la emisión. Y si no abunda el crédito, hay que tener cuidado con lo fiscal y elegir dónde se utilizan los recursos".

"Si decimos que hay bimonetarismo, al mismo tiempo tenemos que ser cuidadosos con la emisión"

A su vez, también ponderó el acuerdo con el Fondo, ya que "sin un acuerdo con el FMI iba a haber menos dólares, no más dólares". Como consecuencia, "cuando en la Argentina hay menos dólares hay ajuste". Por lo tanto, para el jefe del Palacio de Hacienda "el no acuerdo era ajuste".

En los próximos días llegará la primera misión del  FMI de las 11 misiones comprometidas y correspondientes a la firma del acuerdo de Facilidades Extendidas aprobado el 25 de marzo pasado.

Frente a las críticas públicas del kirchnerismo contra su política económica —en especial tras el rechazo del sector kirchnerista de la Cámara de Diputados al proyecto de acuerdo con el FMI—, opinó que la Argentina "no está muy acostumbrada a que los debates internos de una fuerza política sean públicos" y remarcó que "el debate se tiene que dar con seriedad".

"En la cuestión del programa hubo una parte de nuestro espacio político que no apoyó, votó en contra, es una realidad y es fáctico. Más allá de eso que, por supuesto tiene un impacto en las expectativas, y eso es indiscutible, es un proceso que es un paso adelante en la Argentina", sostuvo.

En esta línea, complementó: "Si nos ponemos a analizar las propuestas de cada quien y analizarlas en serio, vamos a ver en dónde están las consistencias y dónde las inconsistencias.