Tras el dólar soja, el BCRA vendió casi USD 300 millones y empeoran las proyecciones para el PBI
El consenso entre los actores del mercado es que el PBI caerá durante el segundo y tercer trimestre. Sin embargo, los principales índices de la actividad económica se mantuvieron estables en los primeros meses del año
El BCRA se desprendió de USD44 millones de sus reservas este lunes, prolongando la racha vendedora de la semana pasada. El viernes 2 de junio finalizó el dólar soja, un hecho que se hizo sentir rápidamente en las arcas del Central. En tan solo cinco días, vendió USD278 millones. Sin divisas para motorizar el crecimiento, entre analistas empeoraron las proyecciones sobre la actividad económica, con un consenso generalizado acerca de la caída del PBI para el segundo y tercer trimestre, aunque los datos de los primeros cinco meses del año dan cuenta de un alto nivel de producción, consumo e inversión privada.
El lunes pasado, ya después del dólar soja, el Banco Central inició la semana con una leve compra de USD 6 millones, prolongando durante 20 días la racha positiva. El día siguiente esa tendencia llegó a su fin, vendiendo USD48 millones en el MULC. El miércoles vendió USD76 millones, el jueves USD62 millones y el viernes USD48 millones. Por si fuera poco, la próxima semana se deberán afrontar pagos al FMI por USD2.800 millones. "No hay reservas en la economía, y la administración de las importaciones se vuelve cada vez más firme y restrictiva", sostuvo un informe de la consultora Sarandí, que también proyectó que las reservas finalizarán el año en un rojo de UDS4.000 millones.
En este sentido, la consultora dirigida por Sergio Chouza sostuvo que la sequía "pulverizó el pronóstico de crecimiento". Aunque en el último REM hay una leve mejoría de 0,3% respecto a la proyección del PBI para 2023, explicada porque el primer trimestre terminó en un sorprendente crecimiento, el promedio general sigue siendo de una caída del 2,7%. De hecho, el núcleo de la contracción se estima que será en el segundo trimestre, con una baja de 3,1%. Ahí, para lo que viene, se observó un empeoramiento de 0,6 puntos respecto al relevamiento anterior. Asimismo, en el tercer trimestre se espera una nueva baja del 0,9% y esa cifra es 0,7 puntos peor que la que se esperaba un mes atrás.
Pese a todas esas proyecciones, aún no se ve un desplome notorio en la producción, el consumo y la inversión, exceptuando los sectores afectados directamente por la sequía, como es la producción de granos. En el primer trimestre del año, la actividad económica registró una variación positiva del 1,5%. Por su parte, la producción industrial avanzó un 4% en los primeros cuatro meses de 2023, y con el mejor abril desde 2016. De manera similar, en el rubro de la construcción hubo crecimiento tres de los últimos cuatro meses, con una suba de 3,4% mensual en abril.
"Ocurre que, a pesar de todos los obstáculos y restricciones para acceder a reservas para traer insumos, la mayor parte de las empresas encuentra alguna salida del laberinto. Ya sea usando dólares propios, comprando en el mercado financiero, obteniendo financiamiento o esperando los tiempos burocráticos, el sector privado tiene incentivos muy fuertes a no frenar la producción dado el vigor de la demanda", opinaron desde Sarandí.
En esta línea, destacaron un efecto "paradójico" en el "rechazo a los pesos" por parte de los ciudadanos: el alto nivel de consumo, que a su vez tracciona sobre la oferta. "Nuevamente, los bienes y servicios como 'refugio' ante la erosión inflacionaria permiten sostener los niveles de consumo privado", argumentaron. Sin embargo, no avalaron la existencia de un "crecimiento invisible", propiciado por el auge de la actividad informal, idea apodada como "crecimiento barrani", por el analista financiero Carlos Maslatón.
- Com.Ven.Var. %

