La desaceleración inflacionaria del 2020, con un dato anual de 36,1%, escondía una dinámica interna problemática: si bien el número era el más bajo desde 2017, hacia dentro se observaba una fuerte aceleración en los últimos meses. Esa complicación ya dejó su primera huella en el dato de precios del primer mes el 2021, que marcó una suba de 4%. Se trató del enero con mayor inflación del que hay registros, ya que en 2016 había apagón estadístico. 

Desde octubre que la suba generalizada de precios a nivel mensual no baja del piso de 3%. Y en los dos meses anteriores había estado muy cerca, con subas de 2,7% y 2,8%. En el último cuatrimeste la inflación fue de 3,7% en promedio. Una dinámica difícil de revertir. Pese a que el Gobierno viene intentando desacelerar las devaluaciones mensuales (el crawling peg), en enero el target apuntado todavía es muy alto: 3%, lo que le pone un piso alto a la propia dinámica de precios.

Entre los analistas hay cierto consenso: en los próximos meses, ese 3% no va a ser perforado. Y la inflación anual estará lejos del 29% que, desde lo discursivo, sigue defendiendo el ministro de Economía, Martín Guzmán, como proyección.

Dólar hoy, inflación y lo que busca el Gobierno para el futuro

En ese sentido, la alta inercia nominal viene sugiriendo que el Gobierno intentará atrasar algo más el tipo de cambio, en pleno año electoral. Las declaraciones recientes de Guzmán, que proyectó una suba del dólar del 25%, implicaría un crawling peg a 1,6% mensual desde marzo en adelante. Eso teniendo en cuenta la suba de 3,7% registrada en el dólar de enero y la de 3% a la que apunta el BCRA durante febrero. Difícil de lograr, aunque marca una tendencia de la política a futuro. Y buscaría atrasar la trayectoria de otro precio relativo clave que, en la previa, parecía que se iba a descongelar: las tarifas.

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realizó el BCRA mostró que, según la mediana de las respuestas de analistas y banqueros de la city, la inflación esperada es de 50%. Un número entre 45% y 50% implica pensar que en lo que queda del año los precios no bajarán del 3% o 3,5% mensual. Suponiendo que febrero ya está jugado con un IPC en torno al 3,5% (no hay consultora que la vea perforando ese piso), la proyección del Gobierno, de 29%, implicaría que de acá a fin de año no baje de 1,8%. Ambos números lucen extremos.

En ese sentido, desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), afirmaron: "Los planteos fatalistas que proyectan 12 meses con la inflación de enero presentan poco realismo. Para pensar los debates sobre inflación en 2021 hay que analizar: cómo se va a mover el Tipo de Cambio; la política de tarifas, que funcionó como ancla en 2020; Prendas de vestir y calzado, que no debería tener las variaciones que tuvo en 2020; Alimentos y bebida; y la política en relación a las naftas, por el efecto que tiene sobre la formación de precios en general".

Las anclas nominales

Hay coincidencia en general: el Gobierno buscará moderar los incrementos de tarifas, que estarían por debajo de las subas de salarios, y del precio del dólar.

Por eso, desde Ecolatina señalaron: "Las declaraciones oficiales que sugieren una menor depreciación del tipo de cambio demuestran la preocupación oficial sobre el tema. Tras dos meses de subas mensuales del 4%, un 60% anualizado, el Ejecutivo está implementando un mix de medidas para frenar la inflación: búsqueda de acuerdo de precios y salarios, un menor deslizamiento del dólar oficial, subas acotadas de precios regulados, excepto combustible, y posibles limitantes sobre las exportaciones".

Y agregaron: "Sin embargo, no será tan sencillo. El resto de los bienes y servicios privados continuarán con aumentos de consideración en los próximos meses. Problemas en la oferta producto de las restricciones en el mercado de cambios y paritarias tras un nuevo año de caída del salario real podrían impulsar al resto del índice en el corto plazo. En este sentido, prevemos que la inflación difícilmente perfore el 3% en el primer cuatrimestre del año".

Coincidieron desde LCG: "Durante estas semanas se intensificaron los comentarios que hacen pensar que el levantamiento de las anclas inflacionarias empleadas este año, como precios cuidados y tarifas) podría ser postergado. A su vez, el ancla cambiaria empieza a surgir como la opción a la que apelaría el Gobierno como política antiinflacionaria. Guzmán anticipó que el Peso se depreciará 24% este año, contra una inflación estimada en 29% por el Presupuesto Nacional. Si la inflación continua navegando en la zona de 3,8% mensual, equivalente a 56% anualizado, es de esperar que el crawling peg que viene empleando el BCRA quede desdibujado".

Por ese ancla cambiario, agregaron: "Hemos recortamos nuestra proyección de inflación a 50% a diciembre de 2021, lo que todavía significaría una aceleración de casi 15 puntos contra el cierre del 2020. Las anclas que no se corrijan este año, como precios cuidados y tarifas, o que se profundicen, como la cambiaria, solo implicará diferir la inflación para los años venideros"

También desde ACM afirrmaron: "Un posible aplazo en el ajuste de tarifas y demás precios regulados como también la intención explicita de desacelerar el ritmo devaluatorio podrían traccionar hacia abajo el índice. Si bien dichos factores podrían morigerar la aceleración inflacionaria, la continuidad de ajustes de precios regulados y la inercia inflacionaria podrían ponerle un piso a la inflación en torno al 45% en 2021".

Precios: los detalles de las subas de enero 

Los que más traccionaron, por lejos, fueron los alimentos, con una suba de 4,8% y una ponderación importante dentro de la canasta. Las carnes y derivados, frutas y aceites, grasas y manteca fueron los productos que impulsaron semejante aumento. Dato extraordinario: luego del 4,4% que marcaron los alimentos y bebidas en diciembre, esa división siguió acelerando la suba. En la dinámica de estos precios, señalaron desde el CEPA, también afectaron las subas de las naftas, que tienen impacto en los costos de levantar la cosecha.

En segundo lugar traccionó la división Comunicaciones, de la mano del aumento en los servicios de telefonía e internet. Además hubo subas importantes en Restaurantes y hoteles (5,4%) y Recreación y cultura (4,8%), por razones estacionales y de reapertura; Transporte (4,6%), por el alza de los combustibles y los vehículos; y Bebidas alcohólicas y tabaco (4,5%), por el precios de los cigarrillos.

Gracias a la continuidad del congelamiento de tarifas, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles registró una suba de apenas 1,1%, mientras que Educación marcó una de 0,6%. Se moderó también Prendas de vestir y calzado, que fue el que más aumentó en el 2020 (60%), esta vez con un incremento de 1,4%.

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Mariano Cuparo Ortiz

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