PARIDAD EN LA MACRO

Argentina 2026: entre la promesa de la estabilidad y el cansancio de la sociedad

El consumo masivo continúa operando como un freno al tan esperado crecimiento

Por María Pía Nicocia 

Tras las elecciones legislativas de octubre, el oficialismo no solo logró imponerse, sino que salió políticamente fortalecido. El resultado habilitó algunos cambios en el gabinete y dejó entrever una señal de mayor pragmatismo en el programa económico. 

El dato resulta llamativo si se lo observa en contexto: la campaña estuvo atravesada por episodios que, en otros momentos, hubieran tenido un costo electoral significativo. Sin embargo, el resultado pareció indicar que una parte relevante del electorado optó por priorizar otras variables.

Así, Argentina llega a 2026 atravesada por una paradoja: mientras la promesa de estabilidad económica se perfila como un horizonte posible tras años de desorden, el desgaste social se vuelve cada vez más visible.

Más allá del ruido político, una parte de la sociedad parece valorar, al menos por ahora, la promesa de estabilidad. Una inflación que ronda el 2% mensual, aunque con una leve tendencia al alza en los últimos tres meses, cierta calma cambiaria y la expectativa de que lo peor ya quedó atrás configuran ese clima.

En ese marco, el apoyo electoral no se presenta como un respaldo incondicional, sino como una apuesta sostenida a que el orden macroeconómico, constituye una condición necesaria para dejar atrás la inestabilidad crónica.

Actividad económica, heterogénea

Los últimos datos de actividad confirman esa ambigüedad. En octubre de 2025, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró un crecimiento interanual del 3,2%, pero mostró una caída del 0,4% respecto del mes previo.

El contraste entre ambas variaciones sugiere una economía que avanza, aunque sin un impulso claro ni una trayectoria sostenida. A su vez, al desagregar los datos, el patrón de crecimiento continúa siendo marcadamente desequilibrado. La intermediación financiera fue el sector de mayor incidencia positiva, con un salto interanual del 22,8%, explicando una porción sustantiva del aumento del EMAE. En contraste, la industria manufacturera volvió a mostrar una contracción del 2,7% interanual.

La foto que emerge es la de una actividad que mejora en los márgenes financieros y en algunos servicios, pero que permanece débil en los sectores más intensivos en empleo y en la producción de bienes, precisamente aquellos que traccionan el consumo masivo y sostienen la recaudación fiscal que en octubre de 2025 cayó alrededor de 3 puntos en términos reales.

Cautela en el consumo

En línea con esto, el consumo masivo continúa operando como un freno al tan esperado crecimiento. Las ventas en supermercados, afectadas desde hace meses, no logran recomponerse en términos reales y reflejan hogares que ajustan cantidades frente a ingresos que aún no recuperan poder adquisitivo respecto de noviembre de 2023. Incluso con una inflación más baja que en años previos, la cautela sigue dominando las decisiones de gasto.

La Encuesta Nacional de Centros de Compras registró una caída interanual del 4,7% en los volúmenes de ventas, mientras que la Cámara Argentina de Comercio informó una contracción del consumo del 2,8% interanual.

No obstante, la Encuesta de Supermercados relevó un aumento interanual real del 2,7% en los volúmenes vendidos, una señal que, más que marcar una recuperación generalizada, da cuenta de un consumo aún fragmentado y selectivo.

Por otro lado, el mercado laboral refuerza esta lectura. Según el último informe del EDIL IIEP-UBA, en el tercer trimestre de 2025 el 43,3% de los trabajadores se encontraba en la informalidad, lo que representa un aumento de 0,7 puntos porcentuales en la comparación interanual. Entre los asalariados, la informalidad alcanzó al 36,7%, un nivel persistentemente elevado que prácticamente no se ha modificado en las últimas dos décadas.

En el segundo trimestre del año, el 38% de los trabajadores informales se encontraba por debajo de la línea de pobreza, frente a apenas el 5% entre los trabajadores formales. Tener trabajo, en este contexto, dejó de ser una garantía de dignidad. Este fenómeno se vuelve aún más crítico entre los jóvenes, uno de los segmentos que traccionó el triunfo de Milei en noviembre de 2023.

Para el segundo trimestre de 2025, la informalidad juvenil alcanzaba el 67%. De persistir esta dinámica, el impacto no será solo social, sino también estructural, profundizando a futuro la crisis del sistema previsional si no se adoptan medidas con celeridad.

El inicio de 2026 encuentra así a la economía en un delicado equilibrio. La estabilidad macro aparece más ordenada que en meses previos, pero su traducción en crecimiento sostenido, empleo de calidad y mejora del consumo continúa siendo limitada. En ese marco, la aprobación del Presupuesto fortaleció al Poder Ejecutivo. El desafío para la política económica será acortar esa brecha: transformar la promesa de estabilidad en una experiencia concreta para una sociedad que, pese al espaldarazo electoral de octubre, muestra señales claras de cansancio.

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