Inversión y crisis nuclear

Central nuclear privada en Atucha: el Gobierno anunció un proyecto de USD 1.200 millones

Meitner Energy, del Grupo Ansari y con participación de Invap, presentó un reactor modular de 300 MWe. La noticia llegó en plena crisis de la CNEA y podría entrar al Súper RIGI.

El Gobierno anunció una iniciativa privada para construir una nueva central nuclear en Atucha, con una inversión estimada en USD 1.200 millones y capitales estadounidenses. El proyecto fue presentado por Meitner Energy, una compañía del Grupo Ansari con participación de Invap, y prevé instalarse en el predio de Nucleoeléctrica Argentina, en Lima, partido bonaerense de Zárate.

La propuesta contempla el ACR-300, un reactor modular pequeño de Generación III+, con tecnología PWR y una potencia aproximada de 300 MWe. La iniciativa aún debe ser aprobada por el Ministerio de Economía y obtener el licenciamiento de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN). Por el monto y por el tipo de tecnología, el Gobierno estima que podría ingresar al Súper RIGI, el nuevo régimen de incentivo a las grandes inversiones que se tramita en el Congreso.

El anuncio llegó en plena crisis de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), golpeada por la no renovación de 61 contratos, protestas gremiales y cuestionamientos por el futuro del Carem, el reactor pequeño que desarrollaba el organismo estatal.

Un reactor privado para Atucha

El anuncio se realizó durante una reunión en el Ministerio de Economía. Participaron el ministro Luis Caputo; el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli; el CEO de Meitner Energy Latam, Teófilo Lacroze; y el director de Asuntos Externos y Nuevos Negocios de la empresa en Argentina, Pablo Franzetti.

"Junto al secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, mantuvimos una muy buena reunión con Teófilo Lacroze, CEO de Meitner Energy Latam, y Pablo Franzetti, director de Asuntos Externos y Nuevos Negocios de la empresa en Argentina, quienes presentaron una propuesta para construir un reactor nuclear modular pequeño en Atucha, el primero de su tipo a nivel mundial", escribió Caputo en X.

"Esta obra creará alrededor de 2.000 puestos de trabajo directos durante las etapas de desarrollo, construcción, puesta en marcha y operación", agregó el ministro.

Según fuentes oficiales, la inversión será financiada de manera íntegra con fondos privados. El plazo previsto para la construcción es de aproximadamente cinco años, una vez que el proyecto supere la aprobación del Ministerio de Economía y el proceso de licenciamiento técnico ante la ARN.

Ansari, Invap y el capital detrás del proyecto

Meitner Energy pertenece al Grupo Ansari, una corporación internacional conducida por Hamid Ansari, empresario estadounidense de origen iraní con inversiones en tecnología. Invap participa como accionista con el 40% de la compañía.

El proyecto apunta al desarrollo del ACR-300, un reactor SMR de Generación III+ y tecnología PWR, con una potencia aproximada de 300 MWe. Fuentes oficiales remarcaron que se trata de "un diseño de ingenieros argentinos". En el lenguaje del sector, sería un proyecto First of a Kind: la primera versión comercial de ese diseño.

Detrás de la iniciativa aparece una apuesta por el negocio nuclear argentino en medio de un cambio global de expectativas sobre la energía atómica. Fuentes del sector señalaron que el país conserva capacidades técnicas relevantes, pero advirtieron que la discusión central pasa por cómo sostenerlas y cómo ordenar el rol de los organismos públicos.

"El sector nuclear local tiene una oportunidad enorme y hay cosas que funcionan muy bien, como iniciativas privadas para reactores y proyectos de minería de uranio. Invap está construyendo dos reactores de investigación. Pero la CNEA es un barco insignia escorado que debe ser reformateado para hacer I+D para el futuro, no para hacer ingeniería y tratar de vender proyectos", indicó una fuente consultada.

Nucleoeléctrica, canon y operación

El reactor se emplazaría en el sitio Atucha de Nucleoeléctrica Argentina, la empresa estatal que administra las centrales nucleares del país. La Argentina tiene tres centrales en operación: Atucha I, con 362 megavatios eléctricos de potencia; Atucha II, con 745 MWe; y Embalse, con 656 MWe.

El esquema prevé que Nucleoeléctrica conserve la posibilidad de operar y mantener la central en condiciones de mercado. Meitner Energy pagaría, además, un canon por el derecho real de superficie sobre los terrenos donde se ubicaría el reactor.

Ramos Nápoli, que conduce la Secretaría de Asuntos Nucleares bajo la órbita de Economía, presentó la iniciativa como parte de la nueva política oficial para el sector.

"Es exactamente el modelo que venimos impulsando: el Estado genera las condiciones y garantiza la previsibilidad, y el sector privado invierte el capital asumiendo el riesgo. Todo esto va en consonancia con los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina que presentamos a finales de mayo", sostuvo el funcionario.

"La Argentina tiene más de setenta años de trayectoria nuclear, instituciones de primer nivel y talento reconocido en todo el mundo. Que una empresa privada elija a nuestro país para construir su primer reactor confirma que ese capital técnico, con las condiciones correctas, se transforma en inversión, trabajo y energía limpia de base", agregó.

La crisis en la CNEA, el telón de fondo

La noticia se conoció en medio de la crisis abierta en la CNEA, después de la no renovación de 61 contratos que desató dos jornadas de protesta en la sede central del organismo. ATE denunció un vaciamiento y un intento de desmantelamiento para avanzar sobre la privatización del sector.

El presidente de la CNEA, Martín Porro, rechazó esa lectura y afirmó que las bajas no alcanzaron a científicos ni a personal técnico estratégico, sino a contratos a plazo fijo firmados en 2023.

"Por ser una institución estratégica, está custodiada por Gendarmería. El personal desvinculado ingresó ilegalmente al edificio y generó disturbios. Al verse desbordada, Gendarmería pidió refuerzos, incluidos vehículos blindados", remarcaron desde la CNEA.

Desde la Comisión agregaron que no se trató de despidos, sino de "61 contratos no renovados", en su mayoría correspondientes a analistas y asistentes administrativos.

"No hubo despidos de ingenieros nucleares ni de personal técnico-especializado. El 100% de los desvinculados fueron ingresados en 2023 bajo la modalidad de contrato de plazo fijo (no planta), durante la presidencia de Adriana Serquis, y 42 de los 61 desvinculados son personal que contaba solo con nivel secundario o primario", añadieron.

El debate por el Carem

Uno de los puntos más sensibles del conflicto es el futuro del Carem, el reactor nuclear pequeño en el que la CNEA trabajaba desde hacía años. Voces críticas de la actual gestión señalaron que ese desarrollo quedó desarticulado y que sería reemplazado por una iniciativa privada vinculada al Grupo Ansari, Invap y Meitner Energy.

La comparación quedó en el centro de la discusión. Para los críticos, el proyecto privado confirma el desplazamiento de un desarrollo estatal que la CNEA sostuvo durante años. Para fuentes oficiales y del sector, en cambio, se trata de tecnologías y grados de avance distintos: remarcan que el Carem no era modular, que su ingeniería no estaba terminada y que sus costos de capital serían más altos.

Otro especialista apuntó a un problema más amplio: la pérdida de recursos humanos formados en el sistema nuclear argentino, en un contexto internacional de mayor demanda de expertos.

"Estos despidos importan, pero miraría también los más de 200 ingenieros y otros expertos que se fueron por los malos sueldos que paga la CNEA. Gente bien formada, del Instituto Balseiro y demás, que se fueron a ganar más al sector privado, afuera pero en el país también", explicó.

Reidel y la nueva conducción nuclear

El movimiento también quedó cruzado por la interna oficial que sacudió a Nucleoeléctrica Argentina. La empresa estatal venía de quedar en el centro de un escándalo por supuestos gastos indebidos y otras acusaciones que involucraron a Demian Reidel, exasesor de Javier Milei y dirigente muy cercano al Presidente.

Reidel fue desplazado de la presidencia de Nucleoeléctrica y luego el Gobierno creó la Secretaría de Asuntos Nucleares, bajo la órbita del Ministerio de Economía. Desde allí, Ramos Nápoli quedó a cargo de la coordinación del sector y de la relación entre el inversor privado y las entidades nucleares.

Según la información oficial, la operación financiera se estructuró desde esa Secretaría, que ofició de nexo entre Meitner Energy y los actores del sector nuclear. El proyecto, de todos modos, todavía debe atravesar la aprobación del Ministerio de Economía y el licenciamiento técnico de la ARN. Ese recorrido empezará mientras la CNEA sigue bajo tensión por los contratos caídos, la pérdida de personal calificado y la disputa sobre qué lugar ocupará el Estado en el próximo ciclo nuclear argentino.

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