El banco más grande de Wall Street salió del peso justo antes del salto del dólar
J.P. Morgan ejecutó una estrategia de carry trade que rindió 10,4% en dólares y salió del mercado justo antes de que el CCL subiera casi 13% en un mes.
Una operación que combinó precisión técnica y lectura política convirtió a J.P. Morgan en el gran beneficiado del reciente salto cambiario en la Argentina. El banco de inversión ejecutó un esquema clásico de carry trade que duró apenas 73 días y rindió 10,4% en dólares, pero lo más notable fue el momento elegido para salir: el 27 de junio, justo antes de que el dólar contado con liquidación (CCL) comenzara a trepar sin freno.
Todo el movimiento estuvo anticipado en informes públicos elaborados por la propia entidad, dirigidos tanto a sus clientes institucionales como al mercado en general. Las recomendaciones fueron difundidas a través de análisis periódicos que detallaron el contexto, la lógica de la estrategia, los instrumentos elegidos y, finalmente, las razones de salida.
En abril, apenas días después de que el Gobierno levantara el cepo para personas físicas y anunciara un régimen de flotación administrada con bandas entre $1.000 y $1.400, J.P. Morgan recomendó ir "largo" en LECAPs cortas. Apuntó a la S15G5 —con vencimiento el 15 de agosto— que rendía 3,9% mensual y cotizaba a $129,38 por cada $100 nominales. El CCL se ubicaba en $1.234 y la tasa interna de retorno estimada era del 40,5% anual en pesos.
"Seeing is Believing", se tituló el informe fechado el 15 de abril. Allí se explicaba que la eliminación del crawling peg del 1% mensual, la mayor libertad para importar y girar dividendos, y la posibilidad de arbitrar entre mercados por parte de minoristas, generaban condiciones ideales para una estrategia en moneda local. La brecha entre el oficial y el CCL se redujo a poco más del 3%.
El esquema era simple: aprovechar tasas altas con riesgo cambiario acotado. A fines de junio, el contexto empezó a cambiar. El 27 de ese mes, J.P. Morgan publicó el informe “Argentina: Taking a Breather” y desarmó su posición. Vendió la LECAP a $139,80 y recompró dólares a $1.206. En apenas dos meses y medio, la estrategia arrojó una ganancia neta de 7,8% en dólares después de costos, y una tasa implícita del 32,3% anualizada en pesos.
En la misma nota, el banco explicó que ya no se daban las condiciones que habían motivado el carry. Entre los factores que impulsaron la decisión mencionó:
- El agotamiento de los flujos agrícolas.
- El aumento de las salidas netas por turismo.
- La fortaleza del peso, que se ubicaba en niveles de 2015.
- Las intervenciones del BCRA, que vendió USD 1.500 millones en mayo.
- La cercanía de las elecciones legislativas del 26 de octubre.
- La acumulación de ganancias, que sugería un techo técnico.
- Un entorno externo más adverso.
La lectura resultó precisa. Entre el 27 de junio y el 1° de agosto, el CCL pasó de $1.203,26 a $1.358,82 (+12,9%). En el mismo período, la LECAP subió solo 3,21% en pesos. Para un inversor dolarizado que no hubiera salido a tiempo, la pérdida fue del 8,7% en moneda dura. "La baja en la rentabilidad real en dólares posterior al 27 de junio confirmó la prudencia de la decisión", indicó el informe.
El movimiento de J.P. Morgan no solo maximizó beneficios, sino que esquivó la tormenta cambiaria con precisión quirúrgica. Aunque el banco mantuvo su recomendación de sobreponderar la deuda externa argentina, pausó su exposición a instrumentos en pesos. En julio, el CCL subió todos los días hábiles salvo uno, mientras que la LECAP avanzó apenas $4,49.
La jugada, iniciada con calma cambiaria y cerrada con antelación quirúrgica, exhibió una coordinación de análisis macro, oportunidades técnicas y lectura del humor político. Un caso de timing quirúrgico en un mercado donde pocos esquivan el golpe justo a tiempo.
- Com.Ven.Var. %

