Por la mora récord

El crédito al consumo cayó en julio y cerró el primer semestre en rojo

En junio el crédito al consumo cayó 0,8% mensual real y en junio cerró con una variación 0% respecto a diciembre del año pasado. Con el salario real y el empleo registrado en baja, faltan motores para el mercado interno.

El crédito al consumo cerró el primer semestre con un estancamiento absoluto. Según el Informe Monetario Mensual del BCRA, junio terminó con una variación del 0% respecto a los niveles de diciembre último. Durante el mes pasado la baja fue del 0,8% mensual desestacionalizado y en términos reales contra los niveles de mayo, lo que consolida una dinámica compleja en la que la mora crediticia de los hogares está en un récord del 12,7% y obliga a los bancos a mantener elevada la tasa de interés de los préstamos. Con el salario real y el empleo registrado en caída, un aporte del crédito se plantea como una clave para reactivar a la parte de la actividad que depende del mercado interno y que muestra un escenario recesivo.

De hecho, tal como destacó la consultora Invecq, el crédito "fue un factor clave para explicar el rebote económico, en particular en los sectores más ligados al consumo interno" entre mediados del 2024 y mediados del 2025, tras la recesión que generó la megadevaluación con la que el Gobierno inauguró su mandato en diciembre del 2023. Ese repunte con forma de V se cortó con el desarme de las LEFI, que disparó la tasa y su volatilidad, y el apretón monetario vía encajes de la previa electoral.

Tras la normalización de los encajes, las tasas de los plazos fijos bajaron, pero las de los préstamos se mantuvieron elevadas por la morosidad que había generado la suba previa del tipo de interés (la irregularidad pasó del 2,5% al 12,7%, en hogares, entre fines del 2024 y mediados del 2026), en combinación con una caída del ingreso disponible de los hogares, a causa de los salarios que corrieron por debajo de la inflación y las subas de tarifas por encima de ese mismo IPC.

Invecq explicó: "Se configuró un círculo vicioso del que no es fácil salir: con esta morosidad no bajan las tasas, y con estas tasas no repunta el crédito. La buena noticia es que el ritmo de incumplimientos empezó a moderarse, ya que el numerador de la ecuación dejó de crecer al ritmo de los meses previos. Eso aún no se refleja claramente en el ratio de morosidad, pero por efecto del denominador, que es el stock de préstamos que sigue estancado. De todas formas, hacia adelante esperamos que el crédito empiece a recuperarse. El interrogante es la magnitud de ese repunte".

Desde la consultora 1816 sumaron: "Para que deje de subir el ratio de irregularidad, lo que tiene que ocurrir es que el saldo total de financiaciones crezca más (o caiga menos) que el saldo de financiaciones que tiene mora. En otras palabras, cuanto más rápido se recupere el crédito, más rápido descenderá el porcentaje de mora".

Con el salario real de los trabajadores registrados 8,4% por debajo del nivel de noviembre del 2023, según los datos del Indec hasta abril, el consumo interno viene sufriendo y marcando a una parte clave de la "economía a dos velocidades", que también viene teniendo impacto en la recaudación tributaria, lo que obliga al Gobierno a ajustar más el gasto y prolongar el escenario recesivo a nivel urbano.

Desde Vectorial detallaron ese escenario: "El dinamismo se concentra en el agro, la energía y las finanzas, sectores intensivos en capital y en divisas, pero de escasa capacidad para generar empleos, mientras que las actividades ligadas al consumo masivo, al trabajo y a la construcción continúan sin recuperarse. Ese conjunto de actividades estancadas es el que alimenta el grueso de la recaudación ligada al mercado interno, por lo que su pobre desempeño se traslada casi automáticamente al plano fiscal". 

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