Convención de Camarco

Ricardo Arriazu: "La inflación va a bajar, porque la unidad de cuenta es el dólar"

El economista reiteró la importancia de evaluar las consecuencias de un cambio estructural en el que la destrucción será más rápida que la construcción.

El economista Ricardo Arriazu manifestó hoy su confianza en que la inflación "va a seguir bajando, porque la unidad de cuenta es el dólar" y atribuyó el rebote que tuvo el año pasado precisamente al incremento transitorio del tipo de cambio a partir de la puesta en ejecución de lo que denominó "la maldita banda" cambiaria.

Arriazu disertó en el marco de la Convención de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), donde dijo que más allá del resultado, las elecciones de 2027 son el principal problema en el corto plazo y que "no importa quién las gane sino lo que la gente piense qué se va a hacer después".

El Gobierno ganó la pulseada

"La clave es la compra de divisas", advirtió, al tiempo que consideró que este año el flujo va a ser menor al de 2025, ya que "lo importante era que el gobierno ganara la pulseada el año pasado y la ganó", razón por la que, a la hora de comprar dólares "ahora la gente va a pensar dos veces".

Arriazu lamentó que en 2025 el Banco Central "no compró un dólar, porque se les ocurrió poner la maldita banda" cambiaria en abril de ese año y atribuyó a esa decisión tanto la aceleración de la inflación como la caída de la actividad económica.

Banco Central y tipo de cambio

"Este año lo más probable es que compren USD 20.000 millones, pero no por la demanda de dinero", sostuvo y agregó que "se absorbió más plata y se colocaron más bonos de lo que se debería".

Si bien admitió que "el tipo de cambio se está apreciando", se mostró contrario a una eventual devaluación: "Menos mal que no se le hizo caso a los que aconsejaban devaluar, si no todo se hubiera ido al demonio".

"Las ventajas competitivas de una devaluación son solo temporales, la competitividad es un problema del costo argentino y hay que atacarlo donde está", remarcó.

En ese sentido, manifestó que "si Argentina tiene éxito, va a ser cara", con lo que pronosticó una continuidad de la apreciación cambiaria vigente, debido a que "el Gobierno no manera el tipo de cambio real, maneja el nominal".

La caída de la construcción

En lo que respecta a la construcción, presentó una serie de gráficos que dejaban en evidencia la pérdida relativa del sector de la construcción en las últimas décadas, al caer de una participación cercana al 25% del PBI a principios del siglo XX a un 3,9% en la actualidad.

En términos generales, consideró que ese declive obedeció a la alta inflación "que hizo desaparecer el crédito hipotecario por la carga frontal de la deuda",  el bajo crecimiento económico, la baja tasa de ahorro y la carga impositiva.

Todo eso generó lo que presentó como "el electrocardiograma de Argentina", en alusión a las oscilaciones de la economía.

Perspectivas

Como perspectivas, señaló que "si eliminamos las crisis periódicas de balanza de pagos, la tasa de crecimiento se duplicaría" y con un cambio de estructura productiva y un mejor aprovechamiento de recursos, "se elevaría aún más".

"Con la eliminación de la inflación y con los incentivos apropiados, crecería el crédito hipotecario y se elevaría la importancia de la construcción en el PBI a sus valores históricos", planteó.

Luego de aclarar que lo que señaló no es un pronóstico, sino "lo que debería ser y puede ser", Arriazu indicó que "generalmente" le daba un 30% de probabilidades, porque la Argentina es el país de las oportunidades perdidas".

"Por primera vez le doy más del 50%", expresó, para finalizar señalando que las crisis recurrentes terminarán "el día que los argentinos estén tranquilos de que no los van a estafar".

Esta nota habla de: