La postergación del nuevo IPC aceleró el recambio en el Indec
El Gobierno decidió postergar el nuevo IPC, una definición que tensó la conducción del Indec, derivó en la salida de Marco Lavagna y confirmó a Pedro Lines al frente del organismo
La salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) abrió una doble definición política y técnica del Gobierno: el reemplazo en la conducción del organismo y la decisión de sostener, por ahora, la actual medición de la inflación. El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que Pedro Lines quedará al frente del Indec y anunció que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) seguirá calculándose con la canasta vigente.
"Le dije a Pedro Lines, que es el número dos. Es un funcionario de excelente trayectoria, intachable. Cuando estaba la sospecha de la manipulación de Moreno, incluso él se fue", afirmó Caputo en declaraciones a Radio Rivadavia. Según explicó, la salida de Lavagna respondió a diferencias sobre el momento adecuado para aplicar la nueva metodología del IPC, aunque remarcó que se produjo en buenos términos y no tomó por sorpresa al Palacio de Hacienda.
El cambio que se posterga
La implementación del nuevo índice estaba prevista para enero y formaba parte de los compromisos asumidos por el equipo económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la última revisión del acuerdo. Los técnicos del Indec trabajan en esa actualización desde la gestión de Alberto Fernández.
La puesta en marcha había sido anticipada por el propio organismo en octubre, cuando explicó que enero de 2026 resultaba el momento más adecuado para introducir el nuevo índice, ya que el inicio del año calendario facilita la comparación interanual -enero contra enero- y el seguimiento de la inflación acumulada desde el comienzo del período.
El principal cambio consiste en reemplazar la canasta actual -basada en patrones de consumo de 2004- por la derivada de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, con el objetivo de reflejar con mayor precisión los hábitos actuales.
Sin embargo, Caputo sostuvo que el momento elegido dejó de ser oportuno. "La visión nuestra es que no hay necesidad de cambiar el índice ahora. De hecho, da prácticamente igual; Marco corrió los números del año pasado y da prácticamente lo mismo. Diciembre da un poquito más abajo el índice nuevo; enero daba un poquito más abajo el índice nuevo", señaló. Según indicó, el cambio se realizará recién cuando el proceso de deflación esté consolidado y no hay una fecha definida para esa transición.
Expectativas, IPC y señales políticas
Para enero, las estimaciones privadas ubicaban la inflación entre 2,2% y 2,6%, lo que implicaba una desaceleración frente al 2,8% de diciembre.
En ese marco, el dato de inflación de enero adquiere una relevancia adicional para el equipo económico, que busca consolidar una señal de desaceleración de precios y revertir la tendencia de aceleración que se arrastra desde octubre. El IPC también cumple un rol clave en otras variables: las bandas cambiarias se ajustan en función del índice que publica el Indec.
Caputo admitió que en mayo del año pasado se proyectaba un escenario mejor para comienzos de 2026, pero lo atribuyó a un "ataque político" en la previa de las elecciones legislativas, que, según su visión, impactó sobre el crecimiento, el riesgo país y la inflación, al provocar un colapso de la demanda de dinero.
Esa decisión también se reflejó en un cambio en el discurso del presidente Javier Milei sobre la evolución de los precios. En entrevistas recientes, sostuvo que hacia agosto la inflación comenzaría con cero, una formulación más gradual respecto de declaraciones previas, cuando afirmaba que el problema desaparecería y dejaría de afectar a los argentinos.
Cómo es el nuevo índice que espera
El IPC renovado contempla dos modificaciones centrales. Por un lado, pasará de 12 a 13 divisiones, con la adopción de estándares internacionales de clasificación y la incorporación del rubro de seguros y servicios financieros, hasta ahora incluido en "Bienes y Servicios Varios".
Justamente, se modificará la selección de bienes y servicios para reflejar nuevos hábitos de consumo. En esa reconfiguración, alimentos y bebidas -el rubro de mayor incidencia en el índice actual- reducirán su peso relativo, al igual que la indumentaria, mientras que los servicios ganarán participación, con mayor incidencia de telefonía celular, plataformas de streaming, transporte y vivienda, incluidos alquileres y tarifas.
Fuentes oficiales sostienen que la nueva medición no alterará de forma significativa los resultados del IPC, sino que las diferencias serían acotadas. En línea con ese diagnóstico, la semana pasada el Banco Central señaló que el nuevo índice será menos sensible a movimientos del tipo de cambio, aunque más influido por subas de tarifas, alquileres, expensas y aumentos salariales.
Tarifas y desinflación
En paralelo, Caputo se refirió a la política tarifaria. Aseguró que el esquema apunta a reducir la volatilidad estacional y sostuvo que, aunque algunos usuarios enfrentarán subas en febrero, serán menores a las que se hubieran aplicado en invierno. "La idea ahora es que la recomposición, como ya hubo bastante, sea un poquitito mayor que la inflación en cada mes", explicó.
Mientras tanto, el Indec seguirá midiendo la inflación con la canasta vigente, bajo la conducción de Pedro Lines, un técnico de carrera que ahora queda al frente del organismo en un momento clave para la estrategia de desinflación del Gobierno.
- Com.Ven.Var. %

