Los alimentos vuelven a presionar los precios y complican la baja inflacionaria
Aunque el índice general se desacelera y 2025 cerró con el menor registro en ocho años, los alimentos siguen liderando las subas.
La inflación continúa mostrando señales de desaceleración, pero el rubro de alimentos y bebidas sigue siendo el principal foco de tensión en el arranque de 2026.
A pesar de la caída del consumo, los precios de los productos básicos mantienen una dinámica alcista que dificulta una baja más profunda del índice general y complica la reducción sostenida de la pobreza.
Luego de que el Indec informara una inflación del 2,8% en diciembre, el mercado comenzó a recalibrar expectativas. El objetivo del presidente Javier Milei de llevar el costo de vida "cerca de cero" para agosto aparece, al menos en el corto plazo, como un desafío mayor al previsto.
No obstante, el cierre del 2025 con una inflación acumulada del 31,5%, el nivel más bajo de los últimos ocho años, fue leído como un dato positivo dentro de un escenario todavía frágil.
Verduras y aceites, los principales motores
Según un relevamiento de la consultora LCG, durante la segunda semana de enero la categoría Alimentos y Bebidas registró una suba del 0,5% semanal. Dentro de ese aumento, las verduras explicaron el 36% del incremento, con una suba promedio del 2,1%, mientras que los aceites aumentaron 1,9%.
El informe también destacó que bebidas y lácteos restaron casi 0,7 puntos porcentuales a la inflación mensual, lo que evitó una aceleración mayor del índice.
Por su parte, la consultora Eco Go midió una inflación semanal más elevada, del 0,8%, impulsada principalmente por verduras frescas y congeladas, con aumentos cercanos al 7%, además de aceites y grasas (3,75%), papa (3%) y carnes (0,5%).
Proyección de enero: leve alivio, sin ruptura
De mantenerse esta tendencia, las estimaciones privadas indican que la inflación de enero se ubicaría en torno al 2%, con algunas proyecciones -como la de Eco Go- que la colocan cerca del 2,3%. Si bien se trata de un registro menor al de diciembre, el dato confirma que el proceso de desaceleración es lento y frágil, especialmente en los productos que más pesan en el bolsillo.
El contraste con diciembre
Los números de enero contrastan con lo ocurrido en diciembre, cuando alimentos y bebidas subieron 3,1%, por encima del promedio general. En ese mes, el aumento estuvo fuertemente traccionado por las carnes, en un contexto marcado por las fiestas de fin de año.
Entre los productos que más subieron en el Gran Buenos Aires durante diciembre se destacaron:
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Limón: +31,2%
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Manzana: +16,4%
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Asado: +13,5%
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Cuadril: +10,4%
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Nalga: +9,9%
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Naranja: +9,7%
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Zapallo: +9,4%
En contrapartida, algunas verduras mostraron bajas significativas, como el tomate (-33,7%) y la cebolla (-3%), lo que refleja la alta volatilidad del rubro.
Un freno que no alcanza
Aunque el ritmo inflacionario general muestra signos de moderación, el comportamiento de los alimentos sigue siendo el principal obstáculo para una desaceleración más contundente. Se trata del rubro con mayor incidencia social, ya que impacta de manera directa en los sectores de menores ingresos.
Así, mientras el Gobierno celebra el menor índice anual en casi una década, la persistencia de aumentos en la canasta básica mantiene encendidas las alarmas y condiciona las expectativas sobre la evolución de precios en los próximos meses.
- Com.Ven.Var. %

