Cuentas públicas

Tras un diciembre complicado, el superávit no llegó al 1,6% del PBI

El 1,4% logrado permite sobrecumplir la meta formal con el FMI, que sin embargo venía señalando la "necesidad" de llegar al 1,6%. El 2026 será desafiante

Con el 1,4% del PBI de superávit primario en 2025, el Gobierno logró incluso sobrecumplir la meta formal pautada por el FMI, de 1,3% del PBI. Sin embargo, por un diciembre en el que el déficit se disparó en forma extraordinaria por la baja de impuestos a los sectores de mayor ingreso y la rigidez del gasto previsional, sorprendió y terminó incumpliendo la meta autoimpuesta del 1,6% del PBI. El propio Fondo en sus proyecciones esperaba ese 1,6%, al que calificaba como "necesario". El 2026, con más baja de impuestos, parece plantear un complejo desafío.

De que el FMI se conforme con el 1,3% pautado formalmente al principio del acuerdo, o si exigirá el 1,6%, dependerá que el 1,4% del PBI que el Gobierno tiene para mostrar alcance como un buen augurio de cara a la chance de conseguir un waiver en la revisión de febrero, para eximir el amplio incumplimiento en la meta de acumulación de reservas. Ya en la primera revisión, de agosto del año pasado, el FMI había señalado: "El escenario base ahora asume un superávit primario del 1,6% del PBI en 2025, comparado con el 1,3% al aprobarse el acuerdo, consistente con el objetivo del Gobierno".

Y también había afirmado: "Lograr un superávit primario del 1,6% del PBI es necesario para regular la demanda y preservar el logro del ancla fiscal. El Presupuesto 2026 será aún más ambicioso en lo fiscal para apoyar la desinflación y reducir la presión sobre la política monetaria". Mientras que el FMI señaló esperar un 2,2% de superávit primario en el 2026, en el Presupuesto aprobado en el Congreso se fijó como meta un 1,5% del PBI.

La complicación la planteó diciembre, un mes en el que la baja de impuestos golpeó de lleno a los ingresos, que cayeron 7% real interanual; y en el que la rigidez a la baja del gasto previsional, debido a la fórmula de indexación, junto con un salto de la obra pública frente a un diciembre del 2024 demasiado bajo como base de comparación, obligó a un aumento del gasto del 1,7% real. Así, el déficit, estacionalmente marcado por el gasto en aguinaldos de jubilaciones y sueldos de estatales, fue mucho más fuerte que el del mismo mes del año pasado y subió un 121%.

El analista financiero Christian Buteler afirmó: "A pesar de haber cerrado el 2025 con superávit, diciembre muestra un deterioro significativo en la comparación interanual, con un déficit que se más que duplicó". Además, Buteler destacó que, aunque el Gobierno cerró el año con un superávit financiero del 0,2% del PBI, si se toman en cuenta los intereses de las Lecap, que se capitalizan, en realidad hubo un déficit del 4,3% del PBI.

Desde LCG destacaron que el 2026 será un desafío ya que "la baja de retenciones anunciada restará ingresos por 0,1% PBI y la eventual aprobación de la reforma laboral con una baja relevante en contribuciones patronales dejaría una caída de 0,54% del PBI". A eso habría que sumarle 0,2% del PBI por "la inercia del gasto atado a la movilidad". Dijeron: "Considerando la negativa del Gobierno a subir impuestos y con una actividad que le cuesta despegar, esta brecha generada por menores ingresos y más gasto demandará una nueva ola de ajustes en 2026".

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