La magnitud de los anuncios de ayer para mitigar los efectos económicos del coronavirus llega a la friolera de $700.000 millones, nada menos que el 2% del PBI. Una verdadera masa de recursos volcada a la calle para hacer frente a una recesión que ya va por su tercer año de vida.

El paquetazo de estímulos bien puede convertirse en el “new deal” de Alberto Fernández, que no dudó en tirar por la borda la prudencia monetaria y fiscal que venía mostrando como señal a los acreedores, con tal de no agravar aún más un escenario económico de parate total.

Con $100.000 millones solamente para inversión en rutas, turismo, educación y vivienda, los ministerios que venían con casi nula actividad como Hábitat u Obras Públicas podrán finalmente comenzar a encender sus motores después de tres meses de ostracismo. En definitiva, una salida criolla para la Gran Depresión global.