No había llegado a la mitad de su período de gobierno cuando el presidente Raúl Alfonsín recibió a un importante grupo de referentes de la Justicia. Alfonsín estaba junto a su secretario general, Jorge Roulet, quien explicaba que no podía ser que los magistrados ganaran tanto, y que la propuesta era no actualizar los haberes por un tiempo . Y que si rechazaban la medida iban a aparecer como ventajeros que afectaban al resto de la comunidad. Luego de escuchar los argumentos, el entonces presidente de la Corte, Genaro Carrió, le contestó que debían ser prudentes porque podía ser inconstitucional y que terminara en un dolor de cabeza. “Que hagan juicios, nomás”, contestó Roulet. Y llovieron las demandas. Treinta y cinco años después, el gobierno de Alberto Fernández se enfrenta al mismo conflicto. Las asociaciones de jueces y magistrados ya pusieron el grito en el cielo. Pero la Corte Suprema calla. En Tribunales sugieren que podría utilizar el fondo anticíclico para absorber 3 puntos del aumento de aportes jubilatorios propuesto.