Una cama confortable, una ducha minúscula, una pantalla en el muro y no mucho más. Nuevas generaciones de trotamundos y viajeros con preferencias renovadas piden nuevas soluciones. Los microhoteles se imponen en épocas de turismo low cost.

Según una nota publicada en el diario The New York Times, fueron inspirados por los hoteles japoneses tipo cápsula o nicho establecidos desde hace cuarenta años que ofrecían alojamiento barato y pequeño a los empresarios.

El diseño de las nuevas versiones cuida hasta el último centímetro cuadrado, según un especialista en hoteles. Sus habitaciones son pequeñas normalmente son de la mitad del tamaño de una típica habitación, con muebles que a menudo son plegables o pueden guardarse.

Su oferta está pensada para ciudadanos de la tercera edad y los millennials, al igual que los que viajan por negocios y los mochileros, según puntualiza el diario. Además, son particularmente atractivos para los desarrolladores hoteleros, pues pueden incluir más habitaciones de huéspedes que en un hotel tradicional.

Sus tarifas son considerablemente más bajas que las de los hoteles urbanos tradicionales. Por ejemplo, las tarifas en los hoteles Moxy, de la marca Marriott, parten de US$159 la noche en Estados Unidos. Henry Harteveldt, presidente de la empresa de investigación en turismo Atmosphere Research, dijo que el proceso de meter más habitaciones apretadas en un hotel es parecido a lo que las aerolíneas han estado haciendo para incrementar el número de asientos en un avión.

Grandes empresas hoteleras han desarrollado sus propias marcas: Moxy de Marriott, lanzada en 2014, ya tiene 44 hoteles en Europa, Asia y Norteamérica, y ha firmado contratos para abrir otros 96. Motto de Hilton, anunciada el año pasado, tiene más de una decena de proyectos en desarrollo. Otras marcas incluyen a Mama Shelter de los antiguos operadores de Club Med y Tommie, de la cadena Hyatt. Proliferan en cada rincón urbano.