El inusual pedido de Elon Musk a los empleados de Tesla mientras espera un salvavidas rojo
Tesla atraviesa uno de sus peores momentos en el mercado y un panorama comercial incierto. Algunos analistas ven una posible recuperación en los estados republicanos
Elon Musk intentó calmar a los empleados de Tesla tras el desplome del 50% en el valor de la compañía en apenas tres meses. En una reunión interna realizada en Austin, el CEO instó a su equipo a “aferrarse a sus acciones” y aseguró que la situación mejorará. "Si lees las noticias, parece el Armagedón", dijo Musk en un encuentro transmitido por X. Entre bromas y críticas a sus detractores, afirmó: "Entiendo si no quieren comprar nuestro producto, pero no hace falta que lo incendien. Eso es un poco exagerado".
El empresario volvió a insistir en que los vehículos de Tesla estarán pronto en condiciones de conducirse solos, una promesa que repite desde al menos 2016 sin materializarse. "Lo que estoy diciendo es que se queden con sus acciones", pidió Musk, quien a lo largo de la reunión buscó inyectar optimismo entre los empleados, según observó Bloomberg.
El pedido llega cuando ya fueron varios los directivos de Tesla que liquidaron sus acciones. Entre ellos se encuentran Vaibhav Taneja, director financiero de la compañía; James Murdoch, miembro del directorio desde 2017; Robyn Denholm, presidenta del directorio; y hasta el mismísimo Kimbal Musk, hermano del CEO y miembro del consejo de administración.
La situación con la imagen de Musk y el movimiento Anti-Elon Musk llegó a tal punto que el presidente Trump lanzó una advertencia a los que destruyen los vehículos Tesla. El mensaje llega después de que la AG Pam Bondi anunciara cargos federales contra presuntos vándalos en tres estados diferentes, en la que describió sus ataques como “terrorismo doméstico”.
El declive de Tesla no solo responde a la creciente competencia en el mercado de vehículos eléctricos o a una baja en las ventas, sino también al impacto de la imagen de su CEO. Per Lekander, socio gerente de un fondo de cobertura de 1.500 millones de dólares, atribuyó la caída de la compañía a la polarización política de Musk. "No son personas con botas tejanas las que compran Teslas", advirtió, señalando que el perfil típico de los compradores de estos vehículos es progresista, urbano y con conciencia ambiental, un sector que suele oponerse a la base política de Donald Trump.
Desde otra perspectiva, el analista Itay Michaeli, de TD Cowen, sostuvo que la afinidad de Musk con Trump podría abrirle nuevas oportunidades en los estados con menor penetración de autos eléctricos. "Tesla podría obtener ganancias significativas en ventas con el tiempo", escribió Michaeli en un informe reciente. Según sus proyecciones, las ventas de Tesla podrían caer hasta un 28% en los condados de tendencia demócrata, pero al mismo tiempo aumentar en las zonas republicanas, compensando las pérdidas.
De las finanzas al conflicto con KimmelMusk también está en el centro de una controversia mediática con Jimmy Kimmel. El humorista criticó al magnate tras la ola de vandalismo contra Tesla, que incluyó incendios en concesionarios y ataques a estaciones de carga. "Cuando sacás una motosierra para celebrar el despido de miles de personas, la gente se enoja", dijo Kimmel, en referencia a la aparición de Musk en un mitin de Trump, donde subió al escenario con una motosierra.
La respuesta del empresario no tardó en llegar. En su cuenta de X, Musk llamó a Kimmel "un imbécil sin gracia" y minimizó las críticas. "Tesla es una empresa pacífica y nunca hemos hecho nada dañino", aseguró Musk en una entrevista con Fox News, pese a que las protestas contra la compañía continúan en varios países.

