No siempre la tensión entre el trabajo y las ocupaciones domésticas y de cuidado logra un equilibrio. La pandemia hizo tambalear las rutinas y, según los datos de un estudio realizado en Argentina, las mujeres fueron las que más resignaron las horas dedicadas a generar ingresos. 

Bridge The Gap, hub de soluciones en género y diversidad, llevó adelante una investigación con fin de indagar y medir el impacto de la pandemia en los hogares y las trayectorias laborales en el último año a raíz del COVID-19. Los resultados arrojados por este estudio indican que el 60% de las mujeres encuestadas que tienen hijos tuvieron que acortar su jornada laboral. Nueve de cada 10 personas que redujeron horas de trabajo son mujeres.

En relación al motivo por el cual resignaron horas, el 45% de las mujeres hicieron referencia al incremento de responsabilidades domésticas, y el 33% remitió a la escolaridad de los hijos/as. En el caso de los varones, el 37% manifestó como primera motivación el miedo al contagio, seguido por el 26% que habla de responsabilidades domésticas, y en último lugar aparece la escolaridad y los cuidados.

Especialmente afectadas se ven quienes tienen un menor costo de oportunidad al salir del empleo remunerado. Un 67% de las mujeres con secundario completo redujeron horas de trabajo, porcentaje que baja a un 38% cuando son mujeres universitarias.

Un 56.6% de las mujeres indicaron haber vivido con angustia y preocupación las consecuencias económicas. Para los varones, casi 7 de cada 10 han referido la inquietud económica y 37% menciona la angustia. 

El 31% de las personas con hijos/as refieren haber recurrido a contratar ayuda externa para realizar tareas domésticas durante la pandemia. Este porcentaje se reduce a un 10% en el caso de quienes no tienen hijos/as

Las mujeres reportaron mayores niveles de dificultad para adaptarse a las nuevas modalidades de trabajo: 67.5% manifestaron dificultades para compatibilizar tareas laborales y familiares, en comparación al 40% de los varones.

En estos datos, encontramos que 9 de cada 10 personas que respondieron tener dificultades para compatibilizar ambos espacios son mujeres, y la misma proporción se mantiene en quienes respondieron sentir una falta de adecuación de su espacio de trabajo. Además, el 12% de las mujeres encuestadas refiere haber rechazado posibilidades de crecimiento laboral por responsabilidades en el hogar. Sólo un 3.8% de los varones dieron la misma respuesta. 

Salud mental y física

En cuanto al tiempo dedicado al ocio y a trastornos en la salud mental, las mujeres han relegado en un 70% actividades de ocio, mientras que los hombres en un 52%. Respecto al autocuidado, las mujeres la han dejado de lado en un 62.6% frente a 36% de los varones.  Asimismo, las mujeres reportan mayores niveles de afectación a la salud física: 43% versus 20% en los varones.

Casi 4 de cada 10 empresas que pasaron a teletrabajo no realizaron ningún cambio, no adoptando medidas para sus empleados frente a esta nueva normalidad. Mientras que 3 de cada 10 implementaron acciones de promoción de la conciliación, seguido de medidas de promoción de la salud mental y ampliación de licencias.

Por su parte, más de un 30% del total de la muestra hace referencia a que los jefes no respetan los horarios de descanso (35% los varones, 31% las mujeres). En relación a la falta de adaptación de los objetivos al nuevo contexto, lo piensa un 23% de los varones y un 21% de las mujeres. El excesivo control del desempeño laboral lo refiere un 30% de los varones, y el 13% de las mujeres.