Ya se habla de la era AC y la era DC. El trabajo es una de las áreas de la vida que acusó fuertemente el cimbronazo de la pandemia. En un contexto en el que peligran millones de puestos en todo el mundo, también la forma en que nos desempeñamos se vio afectada. Algunos de esos cambios llegaron para quedarse, según los especialistas.

“La gran depresión provocó una actitud de «no desperdiciar» que definió los patrones de consumo durante décadas. La hiperinflación en la República de Weimar todavía persigue a la política alemana. La crisis financiera de Asia dejó a la región atesorando la mayor colección de divisas del mundo. La crisis de Argentina del 2001 también dejó marcas visibles aún en la actualidad”, compara un informe de Adecco Argentina, que plantea cuáles son las tendencias que prometen dejar huella. 

Los rastros de los nuevos hábitos perdurarán mucho tiempo después de que los bloqueos por la crisis del Coronavirus se levanten. Se fomenta el teletrabajo y la flexibilidad laboral en todos aquellos puestos que lo permitan, destaca el estudio que aclara que “no resulta sencillo predecir cómo ni cuándo volveremos a algún tipo de normalidad”.

Algunos de los rasgos hacia el futuro

El trabajo remoto y sus retos: sin duda, “trabajar desde casa” hará que nos replanteemos cómo mantener el trabajo en equipo, la colaboración, la comunicación y la productividad. En este sentido, podremos darnos cuenta de si estábamos o no sacando el máximo provecho a la tecnología con la que ya contábamos.
“Esta crisis servirá para convencer a aquellas empresas reticentes a fomentar este tipo de trabajo de sus ventajas. Es el momento de que las empresas capaciten y formen a sus empleados para ser más efectivos virtualmente. Todas las fuerzas laborales deberán actualizar sus habilidades digitales”, indica el informe.
Como muchos ya vivencian, estar en línea todo el tiempo también cambiará la jornada laboral típica. En un futuro no muy lejano dejarán de existir las jornadas laborales de ocho horas. Esto requiere que los empleados establezcan límites claros, distribuyendo de manera adecuada su tiempo familiar, tiempo personal, tiempo libre y horas de sueño. De lo contrario, corren el riesgo de perjudicar su calidad de vida.

Nuevas habilidades de liderazgo

Los líderes deben aprender a liderar de forma remota, en lugar de hacerlo presencialmente.
Se espera de estos perfiles que posean una cultura empresarial férrea, valores profundamente arraigados, excelentes habilidades de comunicación y capacidades integrales para realizar informes, sistemas y procesos.
Con relación a las llamadas habilidades blandas, los líderes que triunfen en el futuro inmediato serán aquellos que sean ágiles, orientados a objetivos, con mentalidad fuerte y capaces de establecer relaciones que incluyan a todo tipo de trabajadores, independientemente de donde se encuentren geográficamente.

Necesidad de un nuevo contrato social

La evolución del mercado laboral ha generado un aumento en el número de trabajadores flexibles. Sin embargo, la crisis del coronavirus ha dejado en evidencia su vulnerabilidad laboral.
“Estas medidas de emergencia resaltan algo que hemos estado defendiendo desde hace algún tiempo: necesitamos un nuevo contrato social. Éste debe garantizar que todos los trabajadores tengan la red de seguridad social que necesitan”, apuntan en Adecco.

Incremento del número de contratos temporales y de media jornada

En el marco del COVID-19, miles de personas están siendo contratadas por grandes empresas para trabajos temporales y de media jornada. Esto se debe al incremento de las ventas online y la necesidad del reparto de dichas mercancías a domicilio. Estos trabajos se volverán más comunes incluso una vez superada la pandemia.

Digitalización rápida y adiós al PowerPoint

El Covid-19 está obligando a las empresas a acelerar su transformación para ser totalmente digitales a nivel mundial. La información estará disponible, dejarán de ser necesarias las largas presentaciones de PowerPoint, se harán reuniones online más cortas y las agendas estarán más enfocadas.

Centrarse en los resultados en lugar de controlar el tiempo de los empleados

El papel de los líderes cambiará a una mayor atención sobre el empoderamiento de sus empleados, dándoles energía en torno a una misión común y midiendo los resultados de su trabajo. En lugar de medir los aportes de los empleados, las empresas cambiarán a resultados y métricas prospectivas, como la participación de mercado y los comentarios de los clientes.