Techo financiero

Empresas frenan el uso de la inteligencia artificial por su alto costo

La idea de uso de la IA como herramienta de trabajo chocó de frente con la realidad del consumo diario. Las suscripciones le cuestan más que los salarios a las empresas

Una empresa multinacional de tecnología decidió dar marcha atrás con la inteligencia artificial para programación por sus altos costos: sus ingenieros ya no tendrán acceso a la IA porque los gastos operativos superaban los sueldos del personal. 

La marcha atrás ocurrió apenas seis meses después de haber lanzado la herramienta, que tuvo un éxito tan inmediato entre miles de empleados. La baja de accesos no altera los contratos de inversión ni el uso de servidores en la nube que ambas firmas socias ya tenían firmados.

La IA le sale cara a las empresas y descontrola los gastos

El problema con los números no es exclusivo de una sola empresa. Una conocida firma de viajes y traslados se gastó el presupuesto de todo el año destinado a estos asistentes de código en apenas cuatro meses. El desborde obligó a los directivos a replantear la estrategia por completo. La idea de que estas herramientas iban a abaratar los procesos chocó de frente con la realidad del consumo diario de los técnicos.

La explicación de este gasto está en cómo cobran las plataformas: facturan por cada palabra o fragmento de datos que procesan. Las consultoras estiman que el precio de cada operación va a caer un 90% para el final de la década, pero el consumo total se va a disparar. Los programas modernos son tan complejos que hacen miles de consultas automáticas para resolver una sola tarea, lo que anula cualquier rebaja en la tarifa.

El descontrol en los gastos también nació por la presión que las mismas empresas metieron puertas adentro. En varias oficinas se armaron listas de posiciones para ver qué equipo usaba más tecnología y se instaló la consigna de exprimir los sistemas al máximo. Ese empuje interno creó un hábito de consumo digital que ahora los presupuestos de las compañías no pueden pagar de forma sostenible.

Los fabricantes de chips más importantes del sector admiten que mantener las computadoras activas ya cuesta más que la nómina salarial de sus equipos de trabajo. El mercado corporativo enfrenta un cambio imprevisto donde la mente humana resulta más barata que el soporte digital que la ayuda. La promesa de un ahorro inmediato se convirtió en una revisión obligatoria de las cuentas.

Los bancos internacionales calculan que el uso de estos asistentes virtuales se va a multiplicar por 24 para el año 2030. Semejante nivel de adopción generará una montaña de consultas constantes para resolver las tareas cotidianas de cualquier oficina. Las firmas del sector tecnológico ahora enfrentan el desafío de ponerles un freno a sus propios empleados para evitar boletas que pongan en riesgo sus ganancias.

Esta nota habla de: