La tapa de la última edición en papel de Variety presenta a tres autos de fórmula uno en una carrera vertiginosa. Los autos representan a Disney, AT&T y Comcast, la meta es una casa. Llegan: ya hay un auto estacionado: es Netflix. El tema central de la edición, y la nota principal, es cómo los grandes del entretenimiento y los medios, a una velocidad increíble, van a reconvertir parte de sus operaciones a DTC (Direct to consumer, directo al consumidor) y competir con el gigante del SVOD. Por varias razones, no va a ser reconversión sencilla.

AT&T se fusionó con Warner; Disney está terminando su compra de Fox y Comcast está a la pesca. En teoría, todo sería sencillo: cada uno de estos actores puede construir un servicio de SVOD siguiendo el modelo de Netflix con los contenidos que ya posee, aún cuando deba invertir mucho en tecnología. El sistema tiene dos atractivos fundamentales: elimina intermediarios y trasciende fronteras de manera muy sencilla. Ambas implican también la posibilidad de brindar mucho contenido de calidad a un precio razonable que favorezca el crecimiento. Todo color de rosa. Pero no.

Los problemas son otros. En primer lugar, que gran parte del dinero que hacen estas compañías proviene del licenciamiento a otras empresas de sus propiedades. Si sostienen la exclusividad, es decir si retiran, vencidos o caídos los contratos hoy en vigor para tenerlos solo ellos, dejan de percibir mucho dinero. Disney, por ejemplo, al no renovar el acuerdo de primera exclusividad que tenía con Netflix (es la primera ventana digital para ellos) perdería un ingreso de u$ 300 millones, que debería de sacar de otro lado. Pasaría al "yo lo hago, yo lo vendo".

Pero no es todo. Para sostener el sistema, no solo se puede apelar a las bibliotecas, que son grandes pero ya revisadas por los consumidores, sino generar material nuevo y además instalarlo. En eso Netflix, con inversiones de varios miles de millones de dólares, lleva la delantera. No basta con poner todo Disney en una grilla, por un puñado de dólares, para todo el mundo cuando lo quiera, sino que es necesario tener novedades todo el tiempo, no solo para sostener al usuario, sino para generar una conversación alrededor de la marca. Es lo que hizo Game of Thrones por HBO y Stranger Things por Netflix.

De todos modos, en todos los conglomerados la prioridad de 2019 es crear estos servicios y lanzarlos. Algunos más tradicionales lo han hecho y los resultados son buenos: CBS, al crear All Access (un servicio que mezcla streaming de su programación con contenidos originales) logró en poco tiempo 2,5 millones de usuarios, muy por encima de las previsiones de los analistas. Los usuarios hoy quizás no sepan lo que quieren, pero lo quieren ya, y el SVOD lo provee. La guerra empieza en enero.