No fue un mal fin de semana para los cines en el comienzo de febrero. Aunque -de acuerdo con datos que publica el sitio especializado Cinesargentinos.com- hubo una baja respecto del primer fin de semana de febrero de 2018, las salas tuvieron más de medio millón de espectadores, lo que a esta altura de la temporada es muy bueno. Enero tuvo grandes números gracias a las películas familiares y eso mismo sucedió entre el pasado jueves y el domingo por el estreno de la animación Cómo entrenar a tu dragón 3, que suó más de 200.000 espectadores en todo el país. Los primeros puestos de la tabla -era previsible- de hecho corresponden a espectáculos para toda la familia: El regreso de Mary Poppins fue desplazado al segundo puesto y Wifi Ralph, al tercero. En cuarto lugar quedó Glass -es el primee título "adulto" en la lista- y en quinto, la secuela de Creed; de todos modos esas dos películas también convocan a público preadolescente y adolescente.

Como pasa en estos meses, las películas familiares son las que suman más en la tabla

A esta altura, los tres elementos que nos deja la tabla no son novedades, pero permiten tener en claro cómo funciona realmente el negocio. Primero: que una nominación al oscar no significa nada para la mayoría de las películas, a menos que sean populares por otras razones. Es lo que sucede si se compara la cantidad de público que todavía sigue convocando Bohemian Rhapsody (es un misterio si llegará o no a los dos millones de espectadores; ya es prácticamente un milagro que haya superado el millón y medio) y lo muy poco que convocó El Vicepresidente, filme por el que muchos apuestan para el premio a Mejor Actor (para Christian Bale).

Segunda característica importante: es bastante relativo, ya, pensar en que la taquilla argentina funciona igual que la estadounidense. Otra vez, la prueba es Bohemian..., que funcionó mucho peor en los Estados Unidos que en el resto del mundo. Es hora de empezar a considerar -al menos en parte- y nuevamente las características propias de cada mercado en lugar de copiar el calendario de lanzamientos de Hollywood sin más. Algo que por ahora está lejos de ser pensado por las grandes empresas distribuidoras -aunque no, y es un punto a seguir analizando, las exhibidoras.

Tercera característica: los estrenos masivos en más de 200 o 300 pantallas hacen casi imposible que se llegue normalmente a un promedio de 1.000 espectadores por cada una. Es cierto que hay películas que no tienen funciones más allá de la tarde o primera noche (justamente las infantiles, que son las que en estas semanas más mueven la asistencia), pero también tiene que ver con la saturación de la oferta y la sobreocupación de salas. El público no crece -de hecho, tiende a decrecer en casi todo el mundo gracias a otras maneras de acceder al audiovisual, salvo en países como China que recién en las últimas dos décadas está creando una audiencia normal- y, cuando hay pocas alternativas, a picos muy grandes de público siguen valles cada vez más prolongados. Por ahora, los números de 2019 se muestran saludables, incluso un poco por encima de lo normal. Pero será un año, dada la cantidad ingente de secuelas o películas de marca, que sentará una tendencia importante a futuro.