Una de las grandes ventajas de un festival de cine es la posibilidad de descubrir lo invisible. Parece paradójico pero no lo es: si no fuera por las muestras, la mayor parte de las películas que se hacen o se hicieron en este mundo quedarían en un limbo donde pocas personas conocerían su existencia. Es claro, además, que esto ha empeorado en los últimos años, cuando el sistema internacional de distribución y exhibición ha experimentado una concentración sin precedentes que, en última instancia, ha causado la disolución de las audiencias para la mayor parte de las formas del cine. Mar del Plata, uno de los dos grandes festivales que cada año se realizan en la Argentina -junto con Bafici, totalmente complementario- tiene en su edición número 34 dos retrospectivas que muestran esta enorme capacidad de rescate.

La primera es sobre uno de los maestros menos mencionados del Hollywood clásico, John M. Stahl. Aún cuando muchas de sus películas han resultado éxitos de público en casi todo el mundo en las décadas de los años 30, 40 y 50, hoy no es reconocido como debería. Formalmente preciso, cultor del melodrama (tres de sus mejores películas -Sublime Obsesión, Imitación de la vida e Interludio- fueron luego re hechas por Douglas Sirk, su más importante discípulo, y son también obras maestras), uno de los puntos más importantes de Stahl es la mirada sobre los personajes femeninos. Independientes, con deseos propios, fuera de la norma establecida, como sucede en la tradición del melodrama la pasión que generan se contrapone al contexto social que impide la felicidad. En todas estas películas, muchas de ellas poco vistas o desaparecidas de la circulación hace años, aparece un auténtico maestro con la capacidad de generar complejos perfiles psicológicos con pocos trazos. Entre lo que queda para ver, está su obra maestra Que el cielo la juzgue, una de las grandes películas sobre la tragedia de los celos, con una monumental Gene Tierney.

La otra restrospectiva es contemporánea. Nina Menkes es una realizadora independiente de los Estados Unidos, desgraciadamente poco difundida fuera de su país, que está presente en el Festival -participó con voz central en el Foro de Cine y Perspectiva de Género que se realizó en el marco de la muestra por segunda vez-. Sus películas no se parecen a nada: combinan temas filosos y controvertidos, siempre desde el rescate de una perspectiva femenina y feminista, con momentos que acercan sus creaciones al más puro surrealismo. No se trata de alegorías forzadas ni simbolismos pour la galérie, sino de verdaderos ejercicios de la imaginación que lanzan al espectador mucho más allá de la trama de cada filme. En la retrospectiva están todas sus películas, lo que incluye su filme más conocido, Magdalena Viraga, y una gran película de imaginación como Phantom Love. Festival y descubrimiento son sinónimos.

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