Vamos a continuar recomendando películas del sitio turco -en inglés- Eroticage.net. Dos recomendaciones: como todo server gratuito de material erótico o porno, suele abrir muchas ventanas con cosas como cámaras en vivo o juegos. Hay que tenerle paciencia, pero a diferencia de la mayoría de los sitios dedicados al entretenimiento XXX, este tiene sentido. Lo dijimos la semana pasada, lo volvemos a decir: es un gran recurso cinéfilo para encontrar ese material no consagrado, marginal, despreciado que, después de todo, es la mayor parte de lo que se filma. Pero es importante porque allí, en las divisiones inferiores del cine, es donde se han formado la mayoría de los profesionales del séptimo arte y, con el tiempo, del audiovisual en general. Por cierto ya no es así: la mayoría se forma en escuelas de cine. Tengo para mí que, si bien hay un mayor conocimiento técnico, eso también ha creado la necesidad de ser "autores" y de dejar de lado la comunicación popular a través del cine. La clase B, de algún modo, está encontrando una especie de refugio en el universo de las series y en las producciones directas para el on demand -por cierto, con excepciones. De todos modos, es un tema demasiado amplio como para tratarlo en esta pequeña columna de paños menores. Mejor vamos a divertirnos con algún contenido especialmente cerdito.

En estos géneros marginales nadie mira si se ejerce o no la corrección política y eso los hace más libres

La película que vamos a recomendar hoy es italiana y se llama Liebes Lager. Hasta la década de los años noventa, dice la noticia filmográfica en el sitio, se consideró perdida, hasta que alguien encontró una copia en bastante buena calidad dado el estado del negativo y se hizo digital. La dirigió Lorenzo Gicca Palli (bajo el seudónimo de Vincent Thomas) en 1976 y no es realmente pornográfica (no hay penetraciones ni desnudos masculinos, dicho sea de paso) sino un ejemplo de exploitation vertiente campo de concentración con tetas. Que es una obsesión específicamente italiana: abundan las películas sobre fascistas o nazis pervirtiendo señoras y señoritas (o, al revés, señoras y señoritas acomodaticiamente optando por juegos eróticos con nazis o fascistas) donde todo termina en drama o el encuentro del heroico partisano con la mujer vejada. Ahora bien, Liebes Lager es otra cosa. Se nota que es parte de la clase B (o Z, aunque está bastante bien filmada) en el hecho de que nadie cuestionó su falta absoluta de corrección política. Hoy no se podría filmar ni siquiera en esos nichos donde a nadie le importa qué se narre, porque el comisariato ideológico lo ha penetrado todo. Pero en aquellos años setenta (claro, fuera de la Argentina) era otra cosa.

La película arranca como una comedia negrísima: en un campo de concentración para mujeres se trata de una ejecución vía horca de cuatro de ellas. Hay un oficial que ha creado una horca que permite matar instantáneamente: se encuentra orgulloso por evitar el sufrimiento. Pero el jefe del campo quiere que sufran y sabotea el invento. Los diálogos en esta secuencia (donde, efectivamente, se cuelga a cuatro mujeres) es más de sitcom que de drama: el verdugo humanitario grita "Qué desastre, retrocedimos mil años a la Edad Media", mientras se saca el polvo del unifome nazi. De hecho, la mayoría de las secuencias está actuada un poco a la manera de... ¿vieron esos viejos programas cómicos picarescos argentinos del estilo Rompeportones? Bueno, eso. Es así: la influencia peninsular en nuestro ser nacional es enorme.

El clímax de la película involucra a muchas chicas con atuendo de cabaret tomando con armas el campo

La cosa sigue. Las internas del campo, que debería de tener un proceso de selección bastante afortunado, son señoritas de buen ver. Alguna dice en una barraca que tienen suerte, que en ese campo las cosas son mejores porque no las aniquilan y las respetan. Da la impresión, por el aspecto, que incluso les dan shampoo. Bueno, es cierto, también las desnudan y unos pícaros oficiales con ganas de divertirse y zafar del tedio nazi montan con ellas un cabaret. Donde, además, la pared está decorada de banderas del Tercer Reich y de los Estados Unidos. Uno se imagina que pensaban ya en franquicias o algo así.

En un momento, entra una interna que parece haber complotado para matar a Hitler. Como sea, un oficial nazi se enamora de ella y eso redunda en ventajas -sobre todo hacia el final- para las prisioneras/cabareteras. Cuando Paul Verhoeven hizo Libro Negro y sugirió el amor entre un oficial alemán y una judía miembro de la Resistencia holandesa, hubo un escándalo. Se ve que nadie vio Liebes Lager (de hecho, se estrenó para la semana de Navidad de su año y duró cinco días en cartel). Hay algo de Benny Hill en muchas de las secuencias. También hay algo de sadismo en otras. La verdad es que el tono es totalmente desconcertante y los nazis son retratados como idiotas mayúsculos. Bueno, los hombres en general son idiotas mayúsculos (llegan también prisioneros extranjeros, entre ellos un hombre de color -negro- porque tiene que haberlo). Bueno, la tesis de Ian Kershaw en La dictadura nazi no es muy diferente: en el fondo eran imbéciles, mafiosos y oportunistas (o todo a la vez).

Hacia el final, cuando el campo es rodeado por los americanos y está a punto de ser liberado, las reclusas de rebelan y salen con armas y palos a tomar el campo. La secuencia debe de figurar entre las más originales y extrañas de la historia del cine: todas semidesnudas -algunas vestidas "arriba" y con el sexo a la vista- toman armas y se hacen del campo, expulsando a los alemanes ante la mirada atónita de los estadounidenses (dos) que aparecen afuera apuntando hacia el interior. La revolución es un cotillón eterno, habría escrito Andrés Rivera sobre estas escenas pasmosas pero, repetimos, muy bien filmadas.

En fin: un ejemplo perfecto de lo que se entiende por cine de explotación, donde el sexo y el erotismo (siempre un poco torpes) va de la mano de temas controvertidos e imágenes "riesgosas". En el fondo, también, la caricaturización de estos seres -muchísimo más perversos y dañinos que los monigotes de la película- es una manera de atacarlos, de mostrar lo que los alejaba de lo humano. Porque en este cine de los márgenes hay bastante verdad y libertada, lejos de tanto control y de tanta corrección.