Suena a cuento de hadas: un guionista rgentino se abre camino en Hollywood. Pero, para Guido Segal no ha sido tan sencillo. Luego de intensos años de trabajo en Argentina, tanto en cine (Kékszakállú, de Gastón Solnicki o Los Dueños, de Agustín Toscano y Ezequiel Radusky, entre otros) y televisión (Zamba, Siesta Z y varias producciones de Underground), Segal decidió dar el salto a la gran industria estadounidense, previo paso por el Master de Guión en UCLA, programa del que también surgieron nombre como Coppola o Alexander Payne. "Me encontré con una industria altamente competitiva pero también muy abierta a nuevas perspectivas, muy deseosa de incorporar puntos de vista poco representados. En mi caso, el factor latino me ha impulsado mucho", explica Segal, que recientemente tuvo reuniones en algunos pesos pesados como Netflix, Disney y HBO gracias a High Priest, una serie de televisión que desarrolló basada en la vida de Timothy Leary, el guru del LSD en los años sesenta. "El hecho de contar con la producción de Anonymous Content, que produjo éxitos masivos como True Detective o Spotlight, abrió muchas puertas. Entrar a Netflix a venderles ideas es una sensación muy fuerte."

“Las plataformas tienen un gran interés por reflejar la vida en América Latina

Según cuenta, los ejecutivos de la plataforma no solo estaban familiarizados con talentos argentinos a los que siguen sino que apuntan a producir más contenido local. Los motivos: las series internacionales han tenido una gran respuesta en el mercado norteamericano (La Casa de Papel o El Marginal, producida por Netflix junto a Underground) y, a su vez, ciertos productos regionales atraen a públicos locales más fuertemente que las series made in Hollywood. Ejemplos de esta tendencia son la serie de Luis Miguel en México o la ficción brasileña 3%. "Tanto en el caso de contenidos producidos por Netflix como en el caso de adquisiciones, hay un gran interés por reflejar la vida en Latinoamérica adecuadamente, hacer ficciones de calidad con las que los públicos locales se identifiquen", relata Segal, quien les acercó El Río Sin Nombre, un proyecto de televisión en el que viene trabajando desde el año pasado, a rodarse en La Rioja. "Es un momento perfecto para tender puentes entre Argentina y Estados Unidos. Acá me hablan mucho de Szifrón, de Martel, saben que Argentina tiene una industria sólida y quieren ver más contenido." Más allá del auge del mercado televisivo, poner una serie en marcha no es fácil. Tanto las señales como los financistas quieren garantizar tener un producto fuerte, que sea tendencia. El guión de High Priest fue la clave para despertar el interés de productores y canales, pero ahora es necesario adosar al proyecto estrellas y directores de nombre para facilitar su venta, proceso del que se encargan agentes y que se llama packaging. "En esta industria todo el mundo tiene un agente: yo, los directores, los actores. Ellos hacen las conexiones. Tuvimos reuniones muy auspiciosas con Alejandro González Iñárritu, Darren Aronofsky y Ethan Hawke. Ni bien logremos cerrar esos acuerdos, la serie va a levantar vuelo sola", describe el guionista, que cree que la serie puede tener un impacto similar al que en su momento tuvo Mad Men. "Trabajé durísimo para crear una serie original y atrapante. Ahora solo resta que nos den luz verde y lanzarnos a hacerla. Ojalá el público nos acompañe."

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